El drama de la violencia machista en Ourense: siete mujeres asesinadas desde el 2001

Marta Vázquez Fernández
marta vázquez OURENSE

TOÉN

Manifestación en Verín pidiendo justicia por la muerte de Isabel Fuentes, asesinada por su marido cuando convalecía en el CHUO
Manifestación en Verín pidiendo justicia por la muerte de Isabel Fuentes, asesinada por su marido cuando convalecía en el CHUO Santi M. Amil

Nerea Añel se suma a la trágica lista de mujeres que murieron a manos de parejas o exparejas

20 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Siete crímenes machistas han teñido de luto la historia más reciente de la provincia de Ourense. Ataques a mujeres por parte de quienes eran sus novios o parejas, o lo habían sido en el pasado, han dejado una huella de terror que ha sumado un nuevo caso esta misma semana. La imputación de Julio G. S.en la muerte de su novia, Nerea Añel, ocurrida en enero del 2020, es el último capítulo de un terrible drama que no entiende de edad ni condición y nos sitúa ante una evidencia: cualquiera puede ser una víctima.

Lo fue, en el 2001, una joven de Viana do BoloMontserrat Martínez, que no regresó a su casa tras haber salido con sus amigos un sábado por la noche. Su cuerpo fue encontrado pocos días después en un barranco y aunque Manuel Mouriño siempre fue sospechoso, no pudo entonces probarse nada. Nueve años después Mouriño fue denunciado por violencia de género y esto hizo saltar las alarmas. Acabó confesando que había estado con la víctima, en lo que parecía un encuentro amoroso, si bien tras una discusión la empujó y ella se desnucó al caer al suelo. El homicida ocultó el cuerpo entre unas zarzas y se fue. En el 2011 fue condenado a once años de prisión.

Especialmente violento fue el suceso con el que se despertaron los vecinos de la capital ourensana en la mañana del 26 de diciembre del 2004. Se había registrado una explosión en una vivienda de la calle Alejandro Pedrosa, pero lo que se presentaba en un primer momento como un accidente, terminó siendo un crimen machista. La víctima, Rosa María Pinto, una joven de 31 años cuyo cadáver fue encontrado en medio de un charco de sangre, en el interior de la vivienda. No fue la explosión de la bombona lo que la mató, sino su marido, José Antonio González Iglesias, que la apuñaló, hirió gravemente al bebé de ambos y luego se tiró por la ventana tras prender unos papeles y provocar una explosión. No se murió, y milagrosamente tampoco el pequeño. En el 2006 se le condenó por asesinato a 24 años de cárcel.