El presidente del consejo del Ribeiro quiere que el pleno despida a la gerente

Los desencuentros entre ambos han conducido a cruces de escritos por burofax


ourense / la voz

Los vocales del consejo regulador de la denominación de origen Ribeiro no podrán seguir mirando para otro lado. Todos saben que el presidente y la gerente, Juan Casares y Cristina Alcalá, no se entienden. Hasta mediados de octubre mantuvieron la compostura, sin pasar la crisis del ámbito privado, pero a finales de aquel mes quedaron las cartas boca arriba. Con toda la formalidad del burofax, para que no quedaran dudas, primero la gerente y después el presidente, empezaron a hablar de hostigamiento, de acoso y de respeto a las funciones de cada cual. Ahora, el presidente ha pedido formalmente a la gerente, que también es secretaria del consejo, la convocatoria de dos plenos, uno de ellos para debatir su despido.

Cristina Alcalá está de vacaciones. Se incorporará el lunes. Y entre los asuntos que ha de resolver sin demora está uno de su incumbencia. El presidente, que es a quien corresponde convocar plenos y fijar el orden del día, ha incluido un punto que, de prosperar, supondrá su destitución inmediata en el puesto.

La iniciativa obligará a los vocales a tomar partido y definirse abiertamente. La convocatoria, según dicen medios del sector, es como un referéndum sobre la figura de Alcalá. Salvo que se reconduzca la situación y se evite ese debate, si el pleno decide prescindir de los servicios de la gerente, el presidente saldrá inequívocamente reforzado. De no ser así, el futuro Juan Casares queda en entredicho.

El órdago del presidente del consejo llega después de mes y medio de tensión entre los dos protagonistas, que tuvo su pico de máxima intensidad cuando a finales de octubre recibió Casares un burofax en la sede del consejo, enviado por la gerente, con referencias a acoso laboral y hostigamiento, entre otras cosas. Aquella comunicación trascendió del ámbito estrictamente privado, como igualmente ocurrió con la respuesta del presidente a la gerente y secretaria.

No quedó ahí el desencuentro. En noviembre quedaron a la vista las diferencias entre ambos. La petición de Casares para que se definieran las funciones y responsabilidades de la gerencia abrió un poco más una herida que trasciende del ámbito personal para salpicar al consejo regulador y, por extensión, a la denominación de origen y al sector.

Chocaron desde el principio. Testigos del primer encuentro entre ambos en la sede del consejo regulador recuerdan la cara de Casares, tras ser recibido por la gerente en el despacho del presidente, él como visitante y ella en la que virtualmente era ya su silla. Una de las primeras decisiones que tomó fue la de ocupar el simbólico lugar de mando.

Medios del sector atribuyen la virulencia del conflicto a que el nuevo presidente trata de estar al día de todas las decisiones, limitando la autonomía de la gerente, en la medida en que Alcalá no goza de la misma confianza y sintonía lograda con su antecesor, Felicísimo Pereira. Llegó al puesto prácticamente con Pereira a primeros del pasado 2016.

Cristina Alcalá accedió a la gerencia después de que antecesor, Roberto Goñi, hubiera renunciado en septiembre del 2015 tras dos años en el mismo puesto. Una vez instalada se hizo cargo de las funciones de secretaría.

La propuesta debe ser incluida en una sesión cuya convocatoria aún no está formalizada

Casares arriesga un test de confianza tras su elección por consenso

Juan Casares fue elegido presidente por consenso. Director de la Estación de Enoloxía e Viticultura de Galicia (Evega), fue la opción única. La ausencia de otros candidatos y su sintonía política con el gobierno gallego le allanaron el camino. Sin haber cubierto medio año en el puesto, se somete a una especie de cuestión de confianza, para que los vocales se definan y elijan. Uno u otra. En medios del sector se sugiere que cuenta con el sólido apoyo de los vocales de Alanís y Viña Costeira, como también el que corresponde a Asaja, siglas que recogieron el testigo de la desaparecida organización de Xóvenes Agricultores. De ese modo, el desenlace dependerá de los dos vocales de Unións Agrarias, el que designó Pazo de Casanova por la candidatura Vitivinicultores do Ribeiro, el de Campante S.A. y el de la Asociación de Colleiteiros, que lidera Brais Iglesias. Esta última ha mantenido abiertos y conocidos enfrentamientos con la actual gerente por aspectos promocionales.

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