Coren reabrirá la planta de purines de Sarreaus tras cuatro años cerrada

El cambio legal y una sentencia favorable del Supremo facilitarán su reactivación


ourense / la voz

El tratamiento de los residuos que genera la actividad agrícola en la comarca de A Limia, un problema ambiental que suscita mucha preocupación en el sector, contará dentro de unos meses con un nuevo aliado. La cooperativa Coren prevé llevar a cabo la reapertura de la planta de purines de Sarreaus, un proyecto pionero en Galicia que se puso en marcha en 2007 y que se vio frustrado siete años después. El cambio legal aprobado entonces por el ejecutivo de Mariano Rajoy supuso importantes recortes de las primas a las energías renovables, lo que dejó sin ingresos a los sistemas de cogeneración que permitían aprovechar el funcionamiento de la planta para dotarse de electricidad y vender el sobrante.

Pero la situación es distinta ahora. El reciente cambio normativo y, antes de eso, una sentencia del Tribunal Supremo, avalan la reactivación de la instalación, que llegó a entrar en concurso de acreedores tras acumular una deuda cercana a los ocho millones de euros. Coren quiere retomar el proyecto y espera poder abrirlo de nuevo para su uso por parte de los cooperativistas en un plazo de cinco meses. Recuerdan desde el grupo agroalimentario que la clausura de la planta «no fue nunca una decisión voluntaria por parte de Coren, sino que la cooperativa se vio abocada a ello como consecuencia de la inviabilidad económica en la que la dejó el decreto energético aprobado por el Gobierno y que causó el cierre de todas las plantas de tratamiento de residuos ganaderos en España». De hecho, desde el primer momento la empresa se opuso a este decreto y apeló al Tribunal Supremo, en base a su inconstitucionalidad. La sentencia, dictada en mayo del 2017, daba la razón a Coren en algunos de sus argumentos, al igual que había hecho previamente con otros recursos planteados por los propietarios de instalaciones similares. «La Orden ha ignorado las singularidades de las plantas de tratamientos de purines, que desde su origen han venido siendo consideradas como instalaciones de producción de energía eléctrica distintas a las de cogeneración y estrechamente vinculadas al compromiso medioambiental de tratamiento y reducción de residuos», afirmaba la resolución, en la que también se daba cuenta de las consecuencias que había tenido el cambio legal para estas infraestructuras. «El hecho de que todas las instalaciones de tratamiento de purines existentes en España hayan cesado en su actividad no es por sí mismo una prueba determinante, pero tiene un indudable valor indicativo de las disfunciones que han generado los parámetros establecidos en la Orden IET/1045/2014», explicaba la sentencia, estimando el recurso presentado por la cooperativa ourensana, que aún ha tenido que esperar mucho tiempo más para poder reabrir la planta.

Tras el cambio legal que vio la luz el mes de octubre del año pasado, cuando el Gobierno socialista -mediante un real decreto- anuló el conocido como «impuesto al sol», han quedado eliminadas las trabas para las instalaciones de energías renovables, como la de A Limia.

Un problema en las granjas

Gracias a eso se podrá reactivar la instalación y poner fin, al menos en parte, a las complicaciones que tienen los ganaderos para gestionar los restos que salen diariamente de sus instalaciones. Las granjas generan 700 millones de kilos de residuos animales al año y muchos propietarios deben alquilar camiones para trasladarlos a fincas habilitadas para su depósito, algunas de ellas situadas fuera de la provincia de Ourense.

Un servicio pionero capaz de procesar once mil toneladas de purines al año

El centro tecnológico medioambiental de Coren fue inaugurado en el año 2007, tras una inversión de 22 millones de euros que fueron necesarios para dotarlo de tecnología puntera en la Unión Europea para el procesado de residuos ganaderos. Se trataba de una instalación de cogeneración alimentada con gas, que generaba energía eléctrica para la red y también energía térmica, empleada en el secado y tratamiento de purines, con lo que se desempeñaba una importante labor en la protección del medio ambiente.

El centro tecnológico medioambiental de Sarreaus tiene una capacidad de procesado de 110.000 toneladas de residuos ganaderos al año. Coren ya cuenta con todos los permisos de reapertura necesarios y está trabajando en su puesta a punto, que conllevará una importante inversión por parte de la cooperativa, que la afronta «en el marco de su compromiso con Galicia y el desarrollo del sector agroganadero gallego, para producir siempre con el máximo respeto al medio ambiente». La previsión es que la planta esté operativa antes del verano. «La reapertura refuerza el compromiso de Coren y de los granjeros que integran la cooperativa con el medio ambiente y la producción sostenible», recuerdan desde la cooperativa.

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