«Sarreaus tendrá beata en noviembre»

El religioso limiano José Rodríguez Carballo es el responsable vaticano de las personas consagradas

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VERÍN / LA VOZ

El arzobispo de la diócesis brasileña de Belcastro, el limiano José Rodríguez Carballo, pasa unos días de vacaciones en su aldea natal, Lodoselo, en Sarreaus. Este antelano ocupa el más alto cargo que desempeñó nunca un ourensano en la curia vaticana. Es el secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; es decir, una suerte de secretario de estado del Papa Francisco para el funcionamiento y gobierno de las personas consagradas a la fe católica -religiosos o seglares-. Rodríguez Carballo es un hombre muy cercano al Santo Padre, siendo el suyo el primer nombramiento importante de Bergoglio hace cuatro años. Anteriormente desempeñó el cargo de ministro general de la Orden de Frailes Menores, desde 2003 hasta abril de 2013.

Amante de su tierra, este franciscano nacido en 1953, se encuentra en A Limia desde hace algunas jornadas. «Estaré hasta el día 21 por aquí. Vine el 10. Es una alegría enorme para mí ver el pueblo lleno de vida y de gente joven. Da gusto pasar esta pequeña temporada entre mis vecinos», comentó.

Uno de los motivos de congratulación de un hombre que puede presumir de ser profeta en su tierra -además del enorme afecto y respeto de sus paisanos, posee la medalla de oro del Concello de Sarreaus- es el homenaje que su aldea tributó a una persona muy especial para él. «El jueves tuvimos un acto muy emotivo en la iglesia de Lodoselo. Se inauguró allí un retrato de la que será la primera beata del municipio de Sarreaus, Dorinda Sotelo Rodríguez. Tendrá ese reconocimiento el 11 de noviembre en Madrid. Es una gran noticia y un enorme orgullo para un pueblo pequeño», aseguró.

Dorinda Sotelo fue una novicia de la orden de las Hijas de la Caridad que murió en 1936 con tan solo 21 años. Fue la mayor de cuatro hermanos. Hija de labradores muy humildes, fue asesinada al inicio de la Guerra Civil. «Su cuñada aún vive en el pueblo y tiene sobrinas allí», comenta el arzobispo. La provincia ourensana cuenta en la actualidad con dos santos y veinte beatos.

Urgencia de la paz

Centrándose en la actualidad más cercana, este alto responsable de la curia vaticana condenó de forma rotunda el atentado de Barcelona y mostró su disgusto por que se reproduzcan actos de barbarie en todo el mundo. «Es necesaria una reflexión sobre la educación que damos a nuestros jóvenes y sobre nuestra forma de vida. Es preciso decidir si queremos una sociedad con valores o una marcada por la violencia, con atentados terribles como este», señaló el secretario de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada.

El arzobispo incidió en su preocupación por la violencia y su papel en la sociedad actual. «Quien sopla vientos recoge tempestades. Hay que trabajar por la paz activamente. Olvidar el rencor y propugnar el perdón hacia los demás», señaló.

Homenaje a Manuel Martínez

Rodríguez Carballo también mostró su emoción al recordar el asesinato en 1992 de Juan Manuel Martínez Gil, un joven guardia civil de Sarreaus. El alto cargo vaticano estuvo anteayer en los actos litúrgicos que recordaban lo sucedido hace un cuarto de siglo, cuando ETA acabó con la vida del agente. «Era sacerdote y asistí a su sepelio. Aquello fue algo terrible. Se sucedieron días de enorme tristeza. El terrorismo es una lacra tremenda y es uno de los ejemplos más palpables de que nuestra sociedad debe cambiar ya», aseguró Rodríguez Carballo.

Procedente de una familia humilde. Rodríguez Carballo procede de una familia humilde de Lodoselo, en el Concello de Sarreaus, aldea en la que vio la luz el 11 de agosto de 1953. Muy vinculado a su tierra, acude al menos una vez al año a su pueblo, tomando parte en actos litúrgicos. Fue ordenado sacerdote en 1977.

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