A Limia, paraíso de la cigüeña

La comarca acoge más de medio millar de ejemplares de estas aves, multiplicando por diez las contabilizadas a finales de los años 80


XINZO / LA VOZ

La cigüeña gusta de A Limia. La población de estas aves, que desde 1981 es una especie protegida como fauna silvestre amenazada con la figura de «interés especial», se ha multiplicado por diez en los últimos treinta años. Del medio centenar de ejemplares y ocho nidos registrados en su momento, se ha pasado ahora a las más de 600 en 120 nidificaciones, según la Consellería de Medio Ambiente.

Los motivos son varios, el fundamental es la comida. Los humedales y las tierras de labranza son el hábitat perfecto para el festín de estos animales. Pequeños reptiles, anfibios e insectos conforman el sustento de un ave tan bella como resistente, con una vida media de unos 20 años. Cada vez es más frecuente contemplar a media docena de ejemplares detrás de un tractor arando la tierra en municipios como Xinzo y Sandiás. Así, la llanura limiana es, junto a Valdeorras y Sarria, la zona de Galicia con una mayor población de cigüeñas.

La labor de la Consellería de Medio Ambiente y de asociaciones ecologistas como la Sociedade Galega de Historia Natural también han ayudado durante el último cuarto de siglo a que la comarca sea el paraíso de estas aves. El anillado y control de las crías, la construcción de nidos artificiales y la rehabilitación medioambiental de las charcas de las extracciones areneras de Sandiás (que comenzaron su actividad ya en los años 70) han contribuido decisivamente a la creciente implantación de estos animales.

Momentos difíciles

La enorme deforestación de amplias zonas de la comarca por el proceso de concentración parcelaria fue clave en esa reducción de cigüeñas de las décadas de los 70  y 80 del pasado siglo. Durante aquella época, en A Limia se arrancaron miles de árboles y se eliminó una gran cantidad de vegetación en una superficie muy extensa centrada en los municipios de Sandiás, Xinzo, Xunqueira, Sarreaus y Vilar de Barrio, fundamentalmente. Esa pérdida de masa forestal y la desecación de la laguna favorecieron un descenso muy acusado que a punto estuvo de hacer desaparecer a la cigüeña de la llanura antelana.

La comarca era un territorio en el que hace algo más de un cuarto de siglo las cigüeñas eran literalmente rara avis, después de haber sido, desde tiempos inmemoriales, uno de los puntos de mayor concentración de este ave, debido sobre todo a la gran cantidad de alimento que encontraban en el antiguo humedal de A Lagoa de Antela, la mayor laguna del Noroeste español, cuya desecación se inició en 1958 y concluyó a principios de los años 60.

El agente forestal del servicio de Conservación de la Naturaleza de la Xunta, Felisindo Alonso, que lleva casi tres décadas controlando a esta especie en A Limia,  resalta que  «en los últimos años hemos construido nidos con postes de madera sobre los que colocamos una corona de acero inoxidable y también hemos realizado el anillado de las crías, que hoy sería imposible, ya que, afortunadamente hay una enorme cantidad de estas aves en este territorio». Según Alonso,  «la población de cigüeñas no ha parado de crecer desde finales de los años 80. Desde luego, en Galicia no hay ningún lugar donde nidifiquen tantas como aquí».

 Uno de los escasos problemas en A Limia para estas aves es que a veces nidifican en postes del tendido eléctrico. Esto obliga a los técnicos de la Consellería de Medio Ambiente a retirarlos de esos puntos, por los posibles accidentes que pueden provocar, y construir otros.

Las nidificaciones de las cigüeñas se producen a veces a escasos metros de una vivienda habitada y eso pasa con frecuencia en la «chaira» antelana. Es el caso de Vilariño das Poldras, una pequeña aldea del municipio de Sandiás, donde desde hace una década el patio de una casa acoge el nido de una familia de aves.

Otra de los nidos puede visualizarse a escasos treinta metros del trazado de la autovía A-52, a su paso por la población de Santa Ana, también en Sandiás. Los limianos ya se han acostumbrado a la presencia de estos animales en cualquier lugar de la comarca.

También es fácoil ver cigüeñas en A Rúa y O Barco. Y en el tejado del consistorio de Trives.

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