Espejismo veraniego


Las innumerables aportaciones que los emigrantes han hecho a Ourense merecen un homenaje, claro que sí. ¿Qué habría sido durante décadas de esta provincia sin sus aportes económicos o culturales?

Hace unos días, la Diputación anunció que el Premio Ourensanía de este año será para dos centros ourensanos, uno de Buenos Aires y otro de Montevideo. Pero hubo y hay ourensanos en todo el mundo: Francia, Alemania, Suiza, Guinea... Su capacidad de superación ante la adversidad debe ser motivo de orgullo, pero también de reflexión. Pese a la ayuda de los emigrantes, esta provincia sigue siendo un territorio del que muchos tienen que seguir escapando.

Los datos que alertan sobre el desierto demográfico en el que se está convirtiendo Ourense no han llegado aún de forma dramática a la capital provincial, pero todo indica que no tardará. El flujo poblacional que primero se desplazó desde el rural a las cabezas de comarca y, luego, a la ciudad, está agotándose. Pronto comprobaremos, de verdad, los efectos de la despoblación y el envejecimiento en la ciudad.

Aunque, claro, mientras dure, podremos disfrutar del espejismo veraniego que suponen las vacaciones de los emigrantes. Llama la atención que, según publicó La Voz de Galicia el pasado domingo, además de municipios costeros como Sanxenxo y Barreiros, los concellos donde más crece la población en verano están en el rural ourensano más despoblado: San Xoán de Río, A Veiga o A Teixeira. En septiembre, volverán a la normalidad. ¿Volverán los emigrantes el próximo año?

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