Ribeira Sacra esquiva una helada que pudo arruinar de nuevo la cosecha

Zonas con viñedos rondaron los cero grados en la madrugada del lunes al martes


monforte / la voz

Los viticultores de la Ribeira Sacra respiraron ayer tranquilos, después de una noche en la que muchos se temieron lo peor. A última hora de la tarde del lunes, corría como un reguero de pólvora la circular de una consultora especializada en gestión de viñedos. Los sensores de temperatura instalados en varias parcelas advertían del riesgo de helada. El mismo fenómeno meteorológico que hace un año se llevó por delante la cosecha en Quiroga, Pantón, la ribera del Cabe y las laderas más altas del Sil. Los termómetros bajaron la pasada madrugada de cero en zonas de montaña, pero las vides se libraron esta vez de los estragos de las temidas heladas que preceden al día de la Santa Cruz.

La festividad que se celebra el 3 de mayo marca, según la tradición popular, el límite para que se produzcan esos descensos drásticos en las temperaturas nocturnas. Las heladas en vísperas de esa fecha son especialmente peligrosas para el viñedo y los árboles frutales, al coincidir en una etapa en la que los brotes dejan ver los primeros frutos. «A xeada non chegaría a ser tan tremenda como a anterior, porque aínda queda moito gromo por saír nas cepas. Pero mellor non probar, porque dúas colleitas seguidas xa sería moito», dice el viticultor de Amandi Xesús Verao.

«Hai que pensar que as vides quedaron moi castigadas do ano pasado. Moitas secaron e noutras houbo que facer recortes drásticos porque non quedaba onde facer a poda», señala José Antonio Casas, cuyas viñas de Tuiriz quedaron arrasadas por completo por las heladas de los días 28 y 29 de abril del pasado año.

La noche del pasado lunes tampoco pintaba bien. Los pronósticos meteorológicos apuntaban a que los termómetros podían bajar de cero y a medianoche las nubes dejaban amplios claros en los que se vislumbraba un cielo estrellado. Según los datos que recoge Meteogalicia, en la estación de San Xoán de Río, próxima a la zona de O Bibei, llegaron a registrarse la pasada madrugada 1,3 grados bajo cero.

«A primera hora de la mañana, en Monforte había dos grados. Y eso con niebla, que siempre se come la helada. En otras zonas tuvo que blanquear, pero por suerte no llegaron a producirse daños en los viñedos», señala el enólogo Luis Buitrón, que asesora a bodegas en O Bibei y Quiroga, zonas de alto riesgo de heladas primaverales.

Los datos registrados en las estaciones de la zona en la madrugada del lunes al martes avalan la inquietud de los viticultores. Las mínimas fueron de 0,1 grados en A Míllara (Pantón) y de 0,5 en San Clodio (Ribas de Sil). Hasta el 3 de mayo, se pronostican cielos cubiertos. Pasada la noche de la Santa Cruz, según Meteogalicia, volverán a despejarse.

Ventiladores gigantes

Las heladas registradas el pasado año a finales de abril tuvieron efectos devastadores en viñedos de Ribeira Sacra, Monterrei, O Ribeiro y Valdeorras. No se trata de un fenómeno excepcional, aunque suele tardar un tiempo prudencial en repetirse. Para encontrar noticias de un episodio similar al del 2017 hay que remontarse medio siglo. En 1967, una helada registrada en la noche del 2 al 3 de mayo arrasó los viñedos en Lugo y Ourense. El Sindicato Nacional de la Vid calculaba entonces que se había perdido entre el 80 y el 90% de la cosecha de uva en estas dos provincias y en puntos del Bierzo.

Las hemerotecas se hacen eco de sucesos similares, siempre entre finales de abril y los primeros días de mayo, en los años 1945 y 1919. Los daños en los cultivos fueron tan graves que numerosos agricultores se vieron forzados a emigrar.

En Valdeorras y O Ribeiro

Fuera de zonas especialmente abrigadas, la mayoría de los viñedos siguen igual de expuestos que entonces a los efectos de las heladas primaverales. La principal salvedad es que los viticultores tienen ahora la opción de suscribir seguros agrarios para hacer frente a las posibles pérdidas. Solo tres bodegas de Valdeorras y O Ribeiro instalaron hasta la fecha ventiladores gigantes o quemadores de propano para prevenir los efectos de las bajadas nocturnas de temperatura sobre las vides. En Ribeira Sacra se realizó alguna que otra experiencia con sistemas de riego.

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