Menos de un tercio de los concellos empezaron el año con presupuestos

La opción de prorrogar las cuentas del 2016 fue adoptada por 16 ayuntamientos


ourense / la voz

La gestión de las cuentas públicas no siempre es todo lo modélica que debería. Los ciudadanos deben cumplir, por ejemplo, con los plazos previstos para el pago de impuestos o la declaración del IRPF. Al igual que en ese ámbito existen incumplimientos, la propia Administración tampoco respeta, en ocasiones, algunas de las normas legales que establecen sus obligaciones. Menos de un tercio de los ayuntamientos de la provincia aprobaron sus presupuestos para este año antes de acabar el 2016. Y ello, a pesar de que la Ley de bases de régimen local es muy clara al respecto. «La aprobación definitiva del presupuesto por el pleno de la corporación habrá de realizarse antes del 31 de diciembre del año anterior al del ejercicio en que deba aplicarse», dice su artículo 112.

Pues bien, el Ministerio de Hacienda y Función Pública, al que están obligados a rendir cuentas los ayuntamientos, acaba de habilitar la aplicación de consulta de los presupuestos municipales de toda España para este año. Del análisis de la información publicada se concluye que solo 26 de los 92 concellos de la provincia ourensana afirman que aprobaron sus previsiones económicas para el 2017 antes del 31 de diciembre del año pasado.

La falta de personal cualificado es un argumento habitual de los gobiernos locales para justificar la demora en el cumplimiento de los plazos establecidos para la aprobación de los presupuestos municipales. Sin embargo, lo cierto es que de, los once ayuntamientos con más de 5.000 habitantes -a mayor tamaño, mayor plantilla-, solo dos aprobaron sus previsiones económicas en los tiempos que dispone la ley. Son los de Allariz y Ribadavia.

El resto de concellos cumplidores son más pequeños: Arnoia, Beade, O Bolo, Carballeda de Avia, Castrelo de Val, Cenlle, Coles, Cualedro, A Gudiña, Lobeira, Montederramo, Monterrei, Oímbra, Paderne de Allariz, Parada de Sil, Pontedeva, Punxín, Quintela de Leirado, Ramirás, San Xoán de Río, Taboadela, A Teixeira, Toén y Vilamarín. En todos los casos aprobaron sus presupuestos entre los meses de noviembre y diciembre del año pasado.

Llegado el caso en que un ayuntamiento no comienza el ejercicio con unas previsiones económicas actualizadas, tiene dos alternativas: puede prorrogar las del año anterior o aprobar unos nuevos presupuestos pese, aunque sea con retraso y con el ejercicio ya comenzado. Por la primera de esas opciones se han decantado, según los datos recogidos por el Ministerio de Hacienda y Función Pública, 16 ayuntamientos de la provincia. Se trata de los de Celanova, Pereiro de Aguiar, Baños de Molgas, A Bola, Carballeda de Valdeorras, Castrelo de Miño, Chandrexa de Queixa, Gomesende, Lobios, Muíños, Padrenda, San Cristovo de Cea, Sandiás, Verea, Viana y Vilariño de Conso.

Insumisos

Cabe destacar, por otro lado, que varios ayuntamientos ni siquiera han comunicado su situación presupuestaria al Ministerio. Son los de O Barco de Valdeorras, O Carballiño, Ourense, Verín, Avión, Bande, Beariz, Boborás, Castro Caldelas, Cortegada, Esgos, O Irixo, Xunqueira de Ambía, Xunqueira de Espadanedo, Laza, Maceda, Maside, Melón, Nogueira de Ramuín, A Peroxa, Petín, Piñor, A Pobra de Trives, Rairiz de Veiga, A Rúa, Sarreaus, Trasmiras, A Veiga, Vilar de Barrio y Vilardevós.

Ourense, Ferrol y Lugo, las capitales más tardonas con el trámite

Que el Concello de Ourense tenga las cuentas prorrogadas se ha convertido casi en una tradición. Desde que el PSOE iniciara esa mala práctica durante el pasado mandato, se ha afianzado. Y es que los malos hábitos son siempre difíciles de erradicar. El gobierno del PP, que se propuso traer la normalidad a la tercera ciudad de Galicia, no lo ha logrado en el apartado de las cuentas. Su coartada ha sido, y en realidad sigue siendo, la necesidad de renovar la Relación de Puestos de Trabajo. El documento se encuentra ya en su fase final y listo para su aprobación. Luego ya no habrá excusas y el PP tendrá que afrontar el difícil reto de sacar adelante las cuentas del 2017. Estamos en abril. Teniendo en cuenta que la oposición no tiene todavía un borrador es fácil presuponer que, como mínimo, hasta el verano no se llevarán a debate. Mientras, la ciudad sigue con las cuentas prorrogadas desde el 2014, cuando el PSOE las aprobó en minoría en junta de gobierno, un as en la manga al que el PP ya no puede recurrir. Ourense, es junto con Lugo y Ferrol, las únicas tres ciudades gallegas que a estas alturas de la película del año 2017 trabajan con presupuestos prorrogados. En Ferrol, la «marea» tampoco ha pasado de la entrega de una declaración de intenciones a la oposición. En Lugo, el ejecutivo en minoría del PSOE tampoco ha conseguido de momento aprobarlas. Sí lo han hecho en A Coruña, Santiago, Vigo y Pontevedra, alguno de ellos previa moción de confianza.

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