La ourensana Aurora Paz celebró sus 100 años rodeada de casi un centenar de amigos: «Oxalá vivise cen máis»

María Doallo Freire
María Doallo OURENSE

SAN CRISTOVO DE CEA

Aurora, junto al alcalde de Cea José Luis Valladares
Aurora, junto al alcalde de Cea José Luis Valladares Cedida

La vecina de Cea recibió la visita de sus dos nietos y su bisnieto desde Suiza

06 ene 2024 . Actualizado a las 12:40 h.

Dice José Rodríguez que su madre es extraordinaria. «É unha muller todoterreno, moi traballadora, amable e amiga de todo o mundo», afirma. Pepe, como le llaman en casa, no puede evitar emocionarse cuando habla de su progenitora. «Estou orgulloso de quen é. Oxalá vivira cen anos máis», desea. Y es que Aurora Paz (Cea, 1924) llegó esta misma semana a su centenario y su hijo quiso celebrarlo por todo lo alto. «A miña intención era reunir a tantas persoas como anos cumpre, pero a moitos que están fóra non lles foi posible vir», dice. Consiguió juntar a 84 amigos y familiares y no le fue difícil. «É unha muller moi querida por todos os que a coñecen», admite. Los invitados sorprendieron a la cumpleañera en el restaurante Esclavo de O Carballiño. Entre ellos había tres muy especiales; los dos nietos (hijos de Pepe) y el bisnieto de Aurora, que llegaron directamente desde Suiza y con quienes disfrutó de toda una jornada. «Hasta bailou con algunha amiga», dice Pepe. La fiesta no se la perdió ni el alcalde de Cea, José Luis Valladares, también amigo de la homenajeada.

Una vez terminó el convite, Aurora regresó a la residencia en la que vive desde hace dos años, la Fundación Hermanos Prieto de O Carballiño. «Rompeu o fémur e dende iso perdeu un pouco de autonomía, pero ata entón ata viaxaba comigo a Suíza varios meses ao ano», explica Pepe.

Aurora, con sus nietos y su bisnieto, durante la celebración
Aurora, con sus nietos y su bisnieto, durante la celebración

Aurora nació el 3 de enero de 1924 en la pequeña aldea de San Martín de Lamas (Cea), donde vivió toda su vida hasta llegar al geriátrico. «Cando eu apenas tiña dous anos, morreu o meu pai e ela fíxose cargo de min. Tamén coidou dos seus pais. Botou a vida dedicada aos demais e fixo de todo: coser, pranchar, arar, traballar no campo...», afirma su hijo. A Aurora le encanta jugar a las cartas, a la escoba o a la brisca, e ir a misa. «É unha muller moi devota», explica Pepe.

La centenaria disfrutó de un muy especial, en el que recibió el amor de todos los que la rodean y se llevó muchos regalos a casa. Entre otros, le hicieron un álbum con fotos de todos los que la quieren.