La vendimia mantendrá la exigencia de agua tras la marcha de los turistas

Los problemas derivados de la sequía siguen preocupando en Ourense


ourense / la voz

El fin de las vacaciones ha supuesto cierto alivio para muchos concellos ourensanos, en los que están comprobando un descenso en el consumo de agua ante la bajada de la población tras el adiós de los turistas. Ser menos abriendo el grifo ayuda, y ya ha dado algún respiro; aunque el inicio de la vendimia hace que en buena parte de la provincia todavía se mantenga septiembre como un mes de mucho consumo de agua. Lo explica el alcalde de A Rúa de Valdeorras, Luis Fernández Gudiña, que apunta que septiembre siempre es un mes de alto consumo de agua porque aunque se van los visitantes, las tareas de la vendimia suponen la necesidad de usar mucha agua. Y la situación se repite en toda la comarca de Valdeorras y también en Ribeiro, Monterrei y Ribeira Sacra.

Lo cierto es que la multiplicación demográfica en época veraniega en muchos municipios del rural ourensano, debido al retorno vacacional de los emigrantes, explica los picos de consumo que dejan los depósitos -dimensionados para una población mucho menor- sin capacidad para abastecer a la población y convierten a las captaciones en arroyos y pequeños ríos en poco operativas; a lo que se une lo exiguo de los caudales por razón de la sequía.

Así lo ve el alcalde de Maside, que esta semana hacía un llamamiento desesperado a la responsabilidad de la población «porque por uns poucos imos pagar todos; isto non pode seguir así, porque nin o depósito nin as propias captacións dan abasto». Aludía Celso Fernández a consumos «que serían os propios dunha poboación de 12.000 habitantes». Maside roza los tres mil y, para el regidor, aunque el incremento por veraneantes es importante, no están justificados los picos de demanda que, relata, no se producen a la hora de comer o cenar, sino sobre las siete de la tarde. Eso hace sospechar de usos poco adecuados como el riego de jardines, llenado de piscinas o incluso lavado de vehículos. Maside abastece con la red municipal a todos los pueblos de su territorio (68 núcleos) y toma dos tercios del agua que necesita del Barbantiño «que está nas últimas, practicamente seco», y el resto del Arenteiro, compartido con O Carballiño.

Por cierto que en la villa carballiñesa también miran el cauce con preocupación. «Está que da pena; é como hai un par de anos», relata la concejala de Medio Ambiente, Erika Paz. De momento no ha sido necesario recurrir a los cortes en la villa -aunque el Concello sí ha enviado agua en cisterna a algún núcleo con depósito agonizante, como el de Pol da Piteira-.

En Cea han optado ya por cortar el suministro por la noche para dar tiempo a recuperarse al depósito que se nutre del hoy reducido caudal del río Silvaboa.

Pero son los depósitos y captaciones de pequeños arroyos o manantiales que se mantienen en algunos pequeños núcleos gestionadas por los vecinos, los que peor lo están pasando. Un ejemplo gráfico es el territorio de Carballeda de Avia donde cinco parroquias han pedido ayuda al ente municipal.

La situación se ha puesto difícil en Ribadavia. Es una de las localidades de la provincia con mayor atracción turística y a ellos, y a los vecinos y emigrantes retornados por vacaciones, se han ido sumando desde mediados de semana decenas de miles de personas para disfrutar de la Festa da Istoria. A la sequía se une aquí una carencia estructural. La villa y núcleos próximos se surten del arroyo Maquiáns, que está sufriendo como los demás; pero que ya hace tiempo que se sabe que no tiene capacidad para asegurar con garantías la cantidad de agua requerida para la demanda existente en la capital de O Ribeiro. El Concello quiere materializar una nueva captación, pero de momento sigue siendo un proyecto.

Vilardevós fue uno de los lugares donde se produjeron mayores dificultades el pasado fin de semana. En la capitalidad no ha sido preciso volver a cortar el suministro. No obstante, el alcalde, Manuel Cardoso, no descartó tener que cerrar el depósito de la traída por la noche si el calor continúa apretando y no llueve. «Si no caen precipitaciones en los próximos días estudiaremos cerrar el tanque por la noche. En caso de que eso no sea suficiente, cortaremos el abastecimiento», dijo.

Información elaborada por Fina Ulloa, Cándida Andaluz, Sindo Martínez, María Cobas y Maite Rodríguez

Los embalses de la provincia se encuentran al 57 % de su capacidad

La falta de precipitaciones sigue mermando las reservas de agua en la provincia. Aunque no existe riesgo de falta de suministro para aquellas localidades que se surten de la traída municipal, la escasez sí se nota en los pozos particulares. Aún así, la falta de lluvias trae consigo que las presas intenten mantener lo máximo posible sus reservas y que los ríos que dependen de estos embalses hayan experimentado este agosto un descenso considerable de su nivel, aunque como informa desde la CHMS siempre respetando los caudales ecológicos.

En la actualidad los embalses de la provincia se encuentran a un 57 % de su capacidad total. Hace un mes era un 61,13 %. Esto quiere decir que en 30 días ha bajado cuatro puntos, lo que viene a suponer un descenso semanal continuo de un 1 %. Y cerca de un 30 % menos que la cantidad de agua embalsada por estas fechas hace un año. Y si hablamos del promedia histórico, que se sitúa en un 77,62 %, es fácil determinar que este verano ha sido nefasto para las reservas hidráulicas ourensanas. Los embalses que se encuentra más bajos en la provincia son los de As Conchas, Albarellos, Prada y As Portas. En el lado contrario están los de Velle, Os Peares y Castrelo de Miño.

Si preocupante es la situación de los embalses, mucho más es la de algunos ríos de la demarcación de la cuenca del Miño y de la del Duero. En el primer caso afecta sobre todo al Avia, al Limia en Xinzo de Limia y al Arnoia en Pontefreixo. Pero la situación de los que pertenecen a la Confederación del Duero no corren mejor suerte. Solo hay que ver el caudal del Támega a su paso por Verín. Esta situación que se alarga en el año ha provocado que la prealerta por sequía que se declaró en diciembre siga todavía activa, para demandar de los vecinos un uso responsable del agua.

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