El centenario ourensano, que camina sin bastón y no necesita gafas, festejó su aniversario con una comida tras una vida marcada por la emigración a Venezuela y su amor por Ourense
08 ago 2026 . Actualizado a las 16:48 h.Ramón Rey Estévez cumplió 101 años este sábado. Nacido en el año 1925 en Ribadavia, el centenario mantiene una vida activa e independiente en su domicilio del barrio de Sampaio. Ramón emigró a Venezuela. Su esposa, nacida en Ribadavia y procedente de Avión, permaneció inicialmente en España, donde se conocieron durante las temporadas en las que ella regresaba desde el país sudamericano. Posteriormente, contrajeron matrimonio por poderes y él pudo reunirse con ella al otro lado del Atlántico.
Pero a finales de la década de los setenta, Ramón decidió regresar en solitario a su tierra natal. No toleraba aquel clima y echaba de menos la vida en su tierra. Tras su vuelta a Galicia, trabajó en el concello de Avión como encargado y jardinero al cuidado de la finca y vivienda de una familia con residencia en Venezuela y con raíces ourensanas. A los 70 años se jubiló.
En la actualidad, Ramón reside solo. Tiene un hijo en Venezuela y una hija en Tasmania, con los que mantiene contacto, pero descarta mudarse con ellos o regresar al continente americano. Su estado de salud es envidiable. Ramón no utiliza bastón para desplazarse ni precisa gafas de lectura, conservando como único achaque relevante una pérdida de audición. Además, a lo largo de su vida no ha precisado ingresos hospitalarios ni intervenciones quirúrgicas destacadas.
Su jornada arranca temprano. Le gusta pasear y relacionarse con la gente. No cocina en su hogar, por lo que acude a diario a comer fuera; tan solo realiza las tareas de limpieza doméstica una vez por semana y envía la ropa a la tintorería. A lo mejor el secreto está en lo que come. Solo hace un almuerzo fuerte al día y siempre consume productos frescos, saludables y exentos de grasas, limitando la cena a un yogur o un alimento ligero. Este sábado conmemoró sus 101 años con un menú especial. Hubo aperitivo de vermú con tapas de jamón, queso y croquetas, un plato principal de jamón asado y una copa de vino tinto, que sí incluye en su dieta, sobre todo si es de O Ribeiro. Esta vez sí hubo tarta. «El secreto está en ser buena persona», afirma cuando se le pregunta sobre su salud. Y añade: «Y comer bien, en restaurantes de confianza». Genio y figura