Ribadavia ya es un museo al aire libre

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

RIBADAVIA

Las casas tapiadas se cubren de arte en uno de los barrios más olvidados de Vigo

09 ago 2025 . Actualizado a las 01:13 h.

El barrio vigués de Ribadavia recupera vida, memoria y color gracias a una iniciativa vecinal que ha transformado sus casas tapiadas en lienzos de arte. El proyecto Arte nas fiestras ha llenado 32 ventanas de escenas pintadas que rememoran lo que un día hubo detrás de cada muro: una tienda, un comedor, una abuela asomada, un gato curioso o un niño con monopatín.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, acompañado por la teniente de alcalde Carmela Silva, participó ayer en una visita guiada por las obras y destacó la implicación ciudadana como ejemplo de transformación urbana.

La iniciativa surgió con el objetivo de mejorar la estética del entorno, pero pronto se convirtió en un proceso colectivo cargado de emoción. Durante más de un mes, los vecinos compartieron herramientas, pinceles, confidencias y muchas horas de trabajo desinteresado. El resultado: un museo al aire libre que devuelve la identidad a uno de los barrios más antiguos de Vigo y también más olvidados.

Cele Rodríguez

Casi todas las ventanas fueron pintadas por artistas que viven o vivieron en el barrio. Cristina Pino y Gustavo Suasnábar, de CG Reciclado Artístico, ambos argentinos afincados en Vigo, pusieron su talento y experiencia al servicio del barrio en el que residen desde hace más de diez años. Pintaron ventanas y, lo más importante, enseñaron a los demás a hacerlo.

David Lorenzo pintó seis ventanas por la noche, cuando el bullicio y el cariño de los vecinos le permitían concentrarse. Llenó las paredes del barrio con escenas entrañables: una nieta llamando a la puerta de su abuela, una anciana observando desde dentro, unas meigas preparando su pócima... José María Martínez Morales, pintor profesional de 85 años, aportó su maestría para devolverle vida a una puerta tapiada, con una reproducción en madera que enmarca el retrato de una vecina ya fallecida. Le ayudó su hijo, arquitecto.

Cele Rodríguez

El ilustrador Roberto Argüelles, autor de la portada del libro sobre el jugador de baloncesto Quino Salvo, pintó la ventana dedicada a este ilustre vecino del barrio, cuya madre aún vive enfrente. La emoción de Paula, de 96 años, al ver todos los días la imagen de su hijo desde casa, resume el poder de este proyecto.

También participaron Carolina Martínez, profesora de Bellas Artes, quien recreó el antiguo bar con personajes como Rosalía de Castro o Castelao; y Xosé Antón Pedrido, profesor de Educación Artística, que revivió la tienda de Herminia con frutas, pescado y embutidos en los estantes.

Pero lo más emocionante fue el descubrimiento de tantos artistas ocultos entre los vecinos. Personas como Amparo, que pintó una jaula con un pájaro y una escena de madre e hija; Julia, con una pelota que atraviesa la ventana; Rogelia, que rescató la puerta del bar con una caja de sifones y muchos más.

«Arte nas fiestras» ha unido a generaciones, despertado talentos ocultos y convertido Ribadavia en un nuevo punto de interés cultural para la ciudad. Las ventanas ya no son solo huecos en una pared: ahora son espejos del alma de un barrio que ha decidido volver a mirarse con orgullo.