Colegios rurales de Ourense respiran tras aumentar su matrícula

El CRA de Ribadavia y el CRA de Monterrei se mantienen y no perderán aulas el próximo curso


ourense / la voz

La noticia es recurrente desde hace años y la pirámide poblacional se deforma cada vez más en la provincia. En Ourense nacen pocos niños y hasta algunos colegios de la capital han visto reducidas sus aulas por un número de matriculaciones que oscila cada curso y que rara vez da alegrías.

En el medio rural y en las escuelas unitarias -aquellas que agrupan a alumnos de diferentes edades en una misma aula- la situación se ve agravada por un envejecimiento de la población más agudo y un éxodo laboral creciente. En el 2016 un total de nueve centros cerraron sus puertas por falta de alumnos en la provincia -fue el más crítico-. El último en hacerlo fue la escuela de Solbeira (Paderne de Allariz) el pasado año al no alcanzar el mínimo de estudiantes marcado por la Administración autonómica. Desde el año 2009 se han cerrado centros educativos como los de: Larouco, Maside, Éntoma, Montederramo, Xunqueira de Espadanedo y Calvos de Randín, además del de Solbeira.

La Consellería de Educación establece que se necesitan seis niños para mantener un centro de este tipo, en el que convive alumnado de varias edades, abierto. Con cinco matrículas la Xunta las considera «inviables», por lo que opta por cerrarlas y los estudiantes se suelen reubicar en los colegios más próximos.

Acaba de finalizar el plazo de inscripción para los alumnos de primera matriculación en Educación Infantil -del 1 al 20 de marzo- y parece que por el momento se va sorteando el temporal en algunas unitarias.

En el Colegio Rural Agrupado (CRA) Amencer de Ribadavia -compuesto por una unitaria en San Paio, otra en San Cristóbal y otra en Francelos- respiran tranquilos al conseguir aumentar sus matriculaciones de cara al curso 2019-2020. «En San Paio temos agora sete nenos e o límite para continuar abertos é de seis. O que pasa e que é un baremo que pode variar de repente se a Xunta o estima oportuno. Entón sentímonos aliviados de incrementar o número de alumnos», explica María Cruz Estévez, responsable del CRA. «Este ano fixemos unha campaña de captación de alumnos, a través de Internet cun vídeo promocional das tres escolas, que parece que xurdiu efecto», valora la docente.

La de San Cristóbal fue la que más veces estuvo en la cuerda floja en la última década. Sin embargo, el próximo curso 22 alumnos asistirán a clase en alguna de sus dos aulas -es el único de los tres que tiene una unidad para Infantil y otra para Primaria-. «Matriculáronse moitos nenos de Beade porque a natalidade alí repuntou e como non teñen colexio prefiren traelos aquí antes que levalos a outro centro máis grande. Polo momento o próximo curso haberá 22 estudantes en San Cristóbal», cuenta Estévez con satisfacción tras superar la ratio ampliamente.

En la unitaria de Francelos habrá 13 alumnos -a los nueve actuales se sumarán cuatro más- y en San Paio habrá nueve niños en total. «Estamos moi contentos porque non estaban no censo do Concello e foron unha alegría. Ademais, rumoreábase que a Xunta quería eliminarnos a Primaria e aí si que perigariamos, pero xa nos confirmaron que polo de agora vai quedar todo como está», finaliza la profesora.

En el CRA Monterrei -compuesto por las unitarias de Infantil y Primaria de Vences, Pazos y Vilaza- también permanecen estables tras el período de preinscripción de matrícula.

«Hace años perdimos aulas pero el curso que viene tendremos 36 alumnos»

Sin llegar al cierre absoluto, son muchos los centros que han ido perdiendo aulas, especialmente en las fases educativas iniciales. En la provincia hay 72 menos que hace nueve años, lo que supone una reducción del 10 % para Educación Infantil, que se ha dejado en el camino 22 unidades.

«Hace años fuimos perdiendo aulas unitarias del CRA pero el curso que viene tendremos 13 alumnos en la escuela de Vences, 11 en la de Pazos y 12 en la de Vilaza», resume María Teresa Santamaría, directora de los tres centros y el claustro de ocho profesores, con una sonrisa de tranquilidad.

Las escuelas de Infantil de San Cibrao también se han asegurado su continuidad para el próximo año. En la de Noalla, que cuenta con diez alumnos, la matrícula se verá aumentada en un niño. «Estamos pendientes de unos padres más, con lo que podríamos tener 12 finalmente», afirma Andrea Feijóo, responsable de la escuela. Y en la de Santa Cruz la situación es similar: pierden un alumno que se marcha a Primaria a otro colegio y se quedarán con diez.

En Taboadela el balance también es tranquilizador. Serán ocho, o quizás nueve dependiendo de las reubicaciones de la Xunta, los niños que el curso 2019-2020 ocupen los pupitres.

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