«A veces no sé distinguir y si roban un libro es como si me lo robasen a mí»

Teresa Rivela tiene dos carreras y desde hace más de quince años está al mando de la Biblioteca Municipal de Ribadavia


OURENSE

Estudió Geografía e Historia y Museología, pero hace más de quince años que está al mando de la Biblioteca Municipal de Ribadavia. Teresa Rivela (1969, Francelos) lleva todo este tiempo, gracias a su dedicación y esfuerzo, gestionando la administración mientras organiza actividades de animación a la lectura, entre muchas otras facetas.

-¿Cuál es su labor dentro de la Biblioteca Municipal de Ribadavia?

-Pues trabajo sola. En la mayoría de las municipales solo hay una persona. Además de los horarios muy amplios, el problema es que a lo largo de los años la función de bibliotecario se ha incrementado. Antes simplemente registrábamos y catalogábamos, pero ahora, debido a que se automatizó todo, la cosa se complica. Nosotros fuimos de los primeros, junto a Verín, Celanova y Ourense, en entrar en el nuevo programa de gestión Koha. Antes había un programa de gestión local, pero con este nuevo programa tenemos un carné único con el que se pueden solicitar préstamos en toda Galicia, los usuarios pueden gestionar sus propias reservas por Internet, también se renueva en la red y hasta permite acceder a GaliciaLe -plataforma de préstamo de obras en formato electrónico de las bibliotecas públicas gallegas- para utilizar el material digital. Actualmente llevamos registro, catalogación, subvenciones, más programación de actividades de animación a la lectura durante todo el año.

-De manera personal, ¿cómo trabaja?

- Llevo 15 años trabajando en esta biblioteca, a veces no sé distinguir y cuando roban un libro es como si me lo robasen a mí, lo paso fatal. Me gusta hacer proyectos para promover el consumo de literatura y al mismo tiempo dar a conocer los fondos bibliográficos. Hago composiciones para el entroido, para el Día de la Mujer, proyectos para el Mes de las Ciencias y también he organizado actividades en el asilo con libros de fácil lectura. Me gusta llevar la lectura y nuestros libros a todas partes adaptándolos como pueda, estar al tanto de toda la actualidad y de todo lo que ocurre para poder darle sentido a los libros y fomentarlos. Ahora falta modernizar la parte de los adultos, hacer de la biblioteca un espacio atrayente para la gente, donde poder leer, estudiar o simplemente, desconectar.

-¿Cómo surge la Asociación Profesional de Bibliotecarios Municipais de Galicia?

-Nos dimos cuenta de que no existía una agrupación que representase a los trabajadores de las bibliotecas municipales. Tenemos una realidad totalmente distinta, con una persona al mando de cada biblioteca y nos encargamos de todo para aún encima a veces estar aislados, cada uno en su pueblo. Hace nueve años decidimos juntarnos en Santiago y crear esta asociación con el fin de defender los derechos de cada uno. Nos dedicamos a recoger información para saber cual es la situación de la gente, luego desde la junta directiva la recabamos y la damos a conocer. Tenemos página de Facebook, de Twitter y también una herramienta muy simple que nos ayuda muchísimo, un grupo de Whatsapp, en el que ya somos 84 miembros y donde intercambiamos información y damos referencias de las que nos enteramos.

-¿Con qué problemas se encuentran desde las bibliotecas municipales?

-Uno de los problemas es que ha desaparecido la subvención específica para equipamiento de bibliotecas. Por ahora, lo que hemos conseguido es que exista un apartado específico que puntúa más para nosotras, dentro de la ayuda genérica para equipamiento de espacios culturales, pero hay que seguir trabajando. También queremos que la asociación se convierta en una especie de asesoría jurídica ya que hay gente que está empezando a denunciar su situación. Hablamos de licenciados que están trabajando como auxiliares de bibliotecas, llevando la gestión íntegra ellos solos y cobrando 800 euros.

«Es fundamental que los padres traigan a su hijos a la biblioteca»»

Teresa Rivela se pasó sus dos primeros años como encargada de la Biblioteca Municipal de Ribadavia transcribiendo a ordenador el registro de libros que había en los fondos. Registró más de los 12.000 ejemplares que había y actualmente ya cuentan con 20.000. Consiguió la subvención Bibliotecas Ilustradas, por la cual el artista Kiko da Silva pintó toda la sala infantil. Lleva sus quince años como trabajadora de la biblioteca, organizando y poniendo en marcha actividades de animación a la lectura y teatralización, de ahí que crease la necesidad de ampliar el horario de las tres horas iniciales a las nueve actuales.

Afirma que Ribadavia es un pueblo que lee, desde los más niños hasta los más mayores, mujeres y hombres. A día de hoy, la biblioteca cuenta con más de dos mil usuarios y no solo de la localidad, sino de concellos cercanos como Arnoia, Castrelo de Miño o Melón. También trabajan con el colegio de Ribadavia y con el Colegio Rural Agrupado Amencer, que llevan la educación en las parroquias de Francelos, San Paio y San Cristobo, por lo que la capacidad de incentivación a la lectura se ve incrementada. «Es importantísimo motivar a los niños, porque en ellos empieza todo, pero es fundamental que los padres quieran y puedan traer a sus hijos a la biblioteca y a nuestras actividades», explica Rivela.

Pero más allá de toda su labor, Teresa siente pasión por lo que hace y cercanía hacia las necesidades de los usuarios. Si se le pregunta por su mejor lector, lo tiene clarísimo. «José Chamadoira. Con sus cien años ya cumplidos, seguía pidiéndome recomendaciones de novelas históricas y estaba aquí cada quince días de nuevo. Por eso, incluso llegamos a celebrar los 50 años de la biblioteca en el 2013 junto al centenario de José, fue un día muy emotivo y lo disfrutamos muchísimo», explica la de Francelos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«A veces no sé distinguir y si roban un libro es como si me lo robasen a mí»