El arrastre de cenizas por las lluvias deja sin agua potable a Ribadavia

La turbidez obligó a declararla no apta para beber, aunque sirve para cocinar

Aqualia reparte garrafas de agua en su oficina de Ribadavia
Aqualia reparte garrafas de agua en su oficina de Ribadavia

Ourense

Al cumplirse cinco meses de los incendios que asolaron Galicia el pasado 15 de octubre, las consecuencias siguen vigentes. No solo en el paisaje, con el monte intentando recuperarse; las infraestructuras turísticas pendientes de arreglo, o las casas calcinadas esperando la rehabilitación... Hay consecuencias del fuego que durante este tiempo no se habían visto, pero ya han aparecido. El temor de los arrastres de las cenizas contaminando acuíferos se ha hecho realidad. Los temporales de los últimos días, en especial las fuertes lluvias del sábado y el domingo, llevaron grandes cantidades de ceniza a los ríos y han causado gran turbidez en el agua de la traída del concello ourensano de Ribadavia (5.068 habitantes).

Las cenizas surgidas en octubre han llegado hasta la captación de agua que abastece a Ribadavia, situada en el vecino municipio de Carballeda de Avia (uno de los más afectados en aquella ola de fuegos forestales), y han provocado esta situación. Así lo explica Paula Díaz, jefa de servicio de Aqualia, la empresa suministradora del abastecimiento de agua. «Con los dos últimos temporales hubo muchos arrastres de cenizas de los incendios, sobre todo el sábado y el domingo, que fue lo que provocó el incumplimiento [de los parámetros]», explicaba ayer. La situación ha ido empeorando con el paso de los días, y el miércoles por la tarde, fue preciso declararla no apta.

Los parámetros de turbidez estaban por encima de los límites permitidos, y la Consellería de Sanidade obligó a dar la alerta de que no era apta para el consumo humano. No sirve para beber, pero se puede cocinar con ella. Y, por supuesto, no existe impedimento para usarla para lavar la ropa, ducharse o poner el lavavajillas. Así lo recoge el bando publicado por el alcalde, Ignacio Gómez (PSOE).

Sin fecha definida

No se sabe cuánto tiempo se mantendrá la situación, porque dependerá fundamentalmente de las condiciones climatológicas, eso es, que deje de llover. «La solución pasa por esperar, regular caudales y esperar que baje la turbidez del río», señalaba Díaz. Un laboratorio acreditado realiza dos análisis diarios de la calidad del agua para ver cómo evoluciona la situación, y en la planta se están realizando diez al día.

Para tratar de minimizar las consecuencias de la prohibición de beber agua del grifo, la empresa suministradora comenzó ayer a repartir agua. En sus oficinas de Ribadavia pueden recogerse garrafas de cinco litros de manera gratuita. Este jueves a media tarde habían entregado ya alrededor de 350 botellas de cinco litros, según los datos facilitados por la propia empresa. El reparto se mantendrá mientras no se solucione la situación.

Hasta el momento, Ribadavia es el único concello que suspendido el consumo de agua del grifo por los arrastres de cenizas de los incendios a los cauces fluviales.

Varios ríos bajan desbordados y hay cientos de fincas anegadas en A Limia

Los cauces medio secos que dibujaban la provincia de Ourense han pasado a la historia. Con las últimas lluvias no solo han recobrado fuerza, sino que en algunos casos han empezado a desbordarse. Ha llovido mucho (y la previsión es que seguirá así varios días más) y además ha comenzado el deshielo en las montañas tras las últimas nevadas, lo que ha supuesto un mayor aporte de agua al caudal de los ríos.

En alerta está el río Támega y su afluente, el Búbal, a su paso por la comarca ourensana de Verín. Han provocado inundaciones en varios puntos. Lo mismo ha sucedido con el río Arnoia a su paso por el concello de Baños de Molgas.

Siete millones en pérdidas

La lluvia ha empezado a causar estragos. Hasta los siete millones de euros cifran en la comarca de A Limia las pérdidas por los daños provocados por el agua en el cereal de invierno, según informa Sindo Martínez.

Las primeras evaluaciones oficiales estiman que el 60 % del trigo y centeno sementado en 10.000 hectáreas de la comarca se perderá por el anegamiento en centenares de fincas de municipios como Xinzo, Sandiás, Trasmiras o Xunqueira de Ambía, en pleno corazón de la antigua Lagoa de Antela. La situación viene provocada por el hecho de que al estar las fincas llenas de agua, la planta no crece, lo que mengua mucho la producción. La previsión, además, dice que la situación se mantendrá durante varios días más.

Ya han surgido voces reclamando ayudas oficiales para los afectados, y un partido de la oposición planea llevar al pleno de Xinzo la petición de declaración de zona de emergencia.

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