«Estamos escribiendo el futuro del Ribeiro y hay que hacer buena letra»

La gerente del Consello Regulador de la Denominación de Origen Ribeiro habla de la repercusión que tienen los premios que entregan la próxima semana


Ourense / la voz

Son fechas de premios y fiesta en O Ribeiro. La gerente del consejo regulador de esta denominación de origen, Cristina Alcalá, ultima los detalles para la cita lúdica del martes, que acaba teniendo un notable eco en el sector.

-Seis años son suficientes para saber que es un momento especial. Con casi trescientos invitados, la gran mayoría vinculados al sector, es una manera de conocer y reconocer a bodegas y profesionales de toda España. Poder compartir impresiones con los premiados y expertos que se dan cita. Mantenemos el formato, aunque pasamos a la tarde-noche la gala para disfrutar más del ambiente de los preciosos claustros de San Clodio.

-El Concello de Ribadavia y la Asociación de Colleiteiros no acudirán. ¿Le ha sorprendido?

-Respeto las decisiones ajenas, al igual que a todos nos gusta que respeten las propias. Poco tengo que opinar. El Concello de Ribadavia expresó sus motivos y nada tienen que ver con el consejo. Nosotros invitamos a todas nuestras bodegas y colleiteiros, , pero acudir no es obligatorio. Aún así, me consta que han confirmado su presencia colleiterios vinculados a la asociación. En cualquier caso, soy profesional del vino, no de la política.

-Lleva año y medio. Ahora hay elecciones para renovar el consejo. ¿Cómo ve el futuro?

-Veo la botella medio llena y no medio vacía. Soy optimista. Creo en la labor y compromiso de muchas bodegas y viticultores, y en la recompensa del esfuerzo y trabajo en equipo. En un pleno se ponne de manifiesto intereses divergentes que reflejan la realidad social, pero existe algo que trasciende a las personas y es el territorio, la historia. Hay que levantar la cabeza y dejar de mirarse los zapatos, pensar un más en el interés general y no solo en el particular, más a medio y largo plazo. Me he sentido cómoda con el pleno que está en funciones, espero que con el nuevo pase lo mismo. Estamos escribiendo el futuro del Ribeiro y hay que hacerlo con buena letra. Ribeiro será lo que quiera porque reúne las condiciones. De mí solo depende una parte. Sobre cómo veo el futuro, «lo que crees es lo que creas».

-Han dado gerente y presidente imagen de sintonía, tanto puertas adentro como a la hora de ir a ferias y actos promocionales…

-Me alegro de que se perciba así, porque es la verdad. Felicísimo me ha apoyado en todo, me ha dejado trabajar y ha respetado mi opinión y decisiones, algo que valoro muchísimo. Me ha enseñado sobre el territorio y la psicología social del Ribeiro, que siempre agradeceré. Hemos compartido y conversado mucho, debatido, pensado en el pasado, presente y futuro; hemos pasado buenos y malos ratos, y eso une. No hemos tenido secretos, somos personas transparentes, discretas y sinceras, nos hemos coordinado y nos hemos respetado. Felicísimo tiene alma de colleiteiro con una ética generosa y sin recovecos. Conectar con alguien así es una maravilla, y si resulta ser el presidente, un lujo. La buena sintonía se percibe y ayuda a conectar. Me alegro de que haya sido mi primer presidente.

-¿Los vinos del Ribeiro tienen buena imagen fuera de Galicia ?

-Cada vez es mejor fuera y dentro de Galicia. Primero fue el premio Ejecutivos Galicia a la calidad, luego el premio Verema al Mejor Consejo Regulador de España y hace poco el informe AC Nielsen donde se reconocen a los vinos blancos del Ribeiro como los segundos preferidos del consumidor español y el segundo que se consume con más frecuencia. No es suerte, ni llega por casualidad, ni se consigue de un día para otro. Hay una labor anterior importante y un trabajo de los viticultores y bodegas. No he parado. Creo que la imagen y reputación del Ribeiro se asienta. Aunque soy optimista, también soy consciente de que aunque llegar no es fácil, lo realmente difícil es mantenerse.

-La vendimia asoma difícil, por el impacto de las heladas. ¿Ve margen de recuperación?

-Ojalá supiese lo que va a ocurrir. Las heladas han sido demoledoras. Recuerdo que al día siguiente recorrí algunos viñedos de Beade y el panorama era desolador, nunca vi nada parecido. Nos pusimos ese mismo día en contacto con todos los ayuntamientos, con otros consejos reguladores, con sindicatos, para hacer una valoración conjunta y aunar fuerzas para presentar los resultados a las administraciones. Fueron semanas intensas. Ahora parece que algunas viñas están rebrotando, pero aún es temprano para hacer un diagnóstico certero. A todos nos preocupa la vendimia, el impacto económico en el viticultor y cuáles son las soluciones. Hace unos días se reunió el grupo de trabajo de vendimia del consejo, que el año pasado constituyó el pleno, para ver entre todos cómo se iba a afrontar esta vendimia.

«Intento no dejarme llevar por rumores, falsedades o vanidades»

Las responsabilidades de Alcalá en el Ribeiro han ido creciendo.

-Cuando acepté el puesto, mi cometido era la gerencia y la promoción. Al cabo de unos meses me propusieron que fuera secretaria y acepté. Cuando iniciamos la puesta en marcha del sistema de certificación de calidad el pleno quiso que formara parte del comité. Mi trabajo no es el que esperaba cuando entré. Asumo con responsabilidad la confianza de la mayoría del pleno. Ahora tengo una información y una experiencia mucho más global del funcionamiento. Llevo casi veinte años como profesional del vino y los gestos son, por desgracia, habituales en toda España, y no solo en el sector del vino. Llevo poco más de un año en la DO Ribeiro y casi no me sorprende nada. Este tipo de asuntos me ayudan a conocer la idiosincrasia de la comarca. Otra cosa es la utilización de gestos con intenciones que más que beneficiar creo sinceramente que perjudica a la reputación del Ribeiro.

-¿A qué se refiere?

-Intento mantener mi ética y no dejarme llevar por rumores, titulares, falsedades, interpretaciones interesadas o vanidades. Un consejo debe estar por encima de todo ello porque representa a muchas personas y empresas. Un consejo debe pensar en el fondo y en las formas. Imagínate, por ejemplo, que los consejos reguladores de España dieran a conocer todos los entresijos de las bodegas o tuvieran gestos feos, sería ridículo y absurdo. Solo alimentaría titulares pasajeros e incrementaría la desinformación en la que ya vivimos. Además, te aseguro que al consumidor le importa muy poco este tipo de asuntos y que el efecto buscado puede acabar en contra del deseado.

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