La historia se repite


Corría 1885. Gran parte del vecindario de Ribadavia se veía azotado por el aluvión de embargos por no haber pagado el impuesto del consumo, antecedente del IVA de la época. El angustiado pueblo buscaba hasta bajo las cepas de los viñedos el dinero para saldar la deuda fiscal. ¿Todos? Pues no. En este caso hablamos de Juan Vázquez Juez, que por casualidad era el alcalde. Y por circunstancias de la vida, su hijo Julio, que aún estaba bajo su patria potestad, y ambos, vivían en la misma casa y comían en la misma mesa, era el recaudador de consumos de la villa, cargo heredado del padre. Pero papá tenía pendientes con su Ayuntamiento cuentas cómo recaudador que fue de consumos y los contribuyentes testificaban que seguía cobrando él en el domicilio familiar y no la descendencia. El pueblo, que estaba hasta los melindres, acudió a la justicia reclamando la aplicación de la ley municipal que establecía «en ningún caso pueden ser Concejales los que directa o indirectamente tengan participación en servicios, contratos o suministros dentro del término municipal por cuenta de su Ayuntamiento, o sean deudores a los fondos municipales contra quienes se hayan expedido apremio». Ni tampoco podían ser concejales los familiares de recaudadores de impuestos municipales y que viviesen juntos. ¡Qué tiempos aquellos!

Votación
1 votos
Tags
Comentarios

La historia se repite