La armonía del agua y del vino

Enoturismo y termalismo confluyen en una comarca llena de historia


ourense/ la voz

El verde de las vides de O Ribeiro confluye con las aguas de los ríos Miño, Avia, Arnoia y Barbantiño creando un paisaje digno de admirar. Con una historia ligada profundamente al vino, esta comarca ourensana tiene mucho que ofrecer al visitante.

la capital de la istoria

Una villa del medievo. En Ribadavia se paró el reloj hace varios siglos y su fiesta de la Istoria nos recuerda cada agosto los orígenes de la villa. Las ruinas del castillo de los Sarmiento son el inicio perfecto para adentrarse en un casco antiguo con soportales y edificios empedrados. En el barrio judío uno puede recrear hasta el paladar con propuestas originales como el furancho o Papuxas, escenario reciente de la película A Esmorga, que alberga más de doscientos años de historia en su interior; o la Tafona da Herminia, donde se elaboran dulces judíos.

aguas mágicas

Prexigueiro y otras riquezas. A cinco kilómetros de Ribadavia se encuentran las Termas de Prexigueiro, donde el visitante puede disfrutar de tratamientos de vinoterapia. Hay alternativas sencillas como las pozas de Melón y más complejas como las villas termales de Laias y Arnoia. Podemos optar por el Club Náutico de Castrelo de Miño para realizar actividades acuáticas como vela o remo, pero para los menos deportistas, conformarse con una puesta de sol en el embalse acompañados de un vino de O Ribeiro no es un mal plan.

enoturismo

La denominación de origen más antigua de Galicia. Casi tres mil hectáreas de viñedo se extienden por los municipios de O Ribeiro. La ruta vinícola permite acercarse a alguna de las más de cien bodegas que componen la denominación de origen, con multitud de variedades en tintos y blancos. Se organizan actividades como catas a ciegas o comidas entre viñedos. Elogiado en todo el mundo, el vino de O Ribeiro es emblema indiscutible de la comarca.

tres enclaves del pasado

Poder monástico y castrexo. Los monasterios de Santa María de Melón y San Clodio en Leiro ejercieron en otra época de dinamizadores del sector vinícola. En la fachada de San Clodio el visitante debe buscar la cruz de Caravaca, antiguamente venerada por los vecinos para librar a las vides del granizo. En Avión está el mirador de Coto do Castro, rodeado de una construcción prerromana que ofrece una bella perspectiva del valle del río Avia.

un museo personal

El cinéfilo de Leiro. Ernesto Romero, propietario del cine de Leiro, atesora en su casa una colección de cien gramófonos antiguos, partituras para pianola y carteles. Auténticas joyas del cine que deja visitar a todo el que se precie.

o ribeiro

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