Un acusado de matar a un preso admite que defraudó la luz en la granja en la que ocurrió el crimen

Francisco Javier G. H., en prisión, pagará 457 euros a Naturgy


ourense / la voz

Los investigadores creen que una explotación avícola situada en la localidad de Maside fue el escenario del crimen de Fernando Iglesias Espiño. Aunque el cadáver del triple asesino fue localizado a quince kilómetros de allí, en una antigua mina de Piñor, los agentes sospechan que fue en esas instalaciones, a las que acudía el recluso cuando salía de permiso de la cárcel provincial, donde dos hombres a los que consideraba amigos lo mataron dándole un golpe en la cabeza, trasladándolo después.

Por aquel crimen, descubierto en diciembre del 2018, los dos sospechosos se encuentran en prisión, pendientes de ser juzgados. Este lunes uno de ellos, Francisco Javier G. H., fue juzgado por otro hecho ilícito cometido, precisamente, en aquella granja de pollos en la que pudo haber sido asesinado Espiño, y en la que, esto seguro, se cometió un fraude eléctrico. Así lo reconoció el propio acusado durante la breve vista celebrada en el juzgado de instrucción de O Carballiño. Por videoconferencia desde la cárcel de A Lama, el sospechoso admitió que entre el 20 de noviembre y el 19 de diciembre del 2018 hizo un enganche ilegal al tendido eléctrico para poder tener luz en las instalaciones avícolas, ya que le habían cortado el suministro por impago y no quería, al parecer, que murieran sus pollos. En esos días este hombre ya estaba siendo objeto de escuchas por parte de los investigadores de la Guardia Civil, que le seguían la pista de cerca tras descubrirse que él y otro sospechoso, Óscar G. L, habían estado sacando dinero de la cuenta del recluso, que por entonces ya llevaba cuatro meses muerto. Cuando accedieron aquel 19 de diciembre los agentes de la Benemérita a la granja, con orden judicial, realizaron todo tipo de averiguaciones en la creencia de que Espiño podía estar allí enterrado, usando incluso un georradar, pero solo hallaron cadáveres de pollos muertos tiempo atrás. Eso sí, constataron que el arrendador de la instalación, Francisco Javier, estaba timando a Naturgy.

Según ha quedado ahora probado, defraudó 457 euros de luz el imputado a esta compañía, por lo que ahora deberá hacer frente, como autor de un delito leve de defraudación eléctrica, a una multa de 30 días, a razón del pago de 4 euros cada día. Como no, a la compañía eléctrica deberá pagarle lo que le debe.

Se cierra así un capítulo, el menos grave, de los derivados de la Operación Avaro, nombre con el que los agentes bautizaron al dispositivo que permitió localizar enterrado en Piñor a Fernando Iglesias Espiño, de 63 años, a quien se había dado por desaparecido desde el 13 de agosto de ese año, cuando no regresó a prisión tras un permiso de fin de semana. El recluso, en la cárcel por haber asesinado a su esposa y sus dos hijos en Las Palmas en 1996, había conocido a quienes luego acabarían matándolo a él en la cárcel y durante los permisos que le daban en la cárcel iba a la granja para echar una mano a Javier.

Una muerte por dinero

Los agentes descubrieron que, poco antes de desaparecer, Espiño había cobrado una herencia de un familiar y siguieron el rastro del dinero, que al final resultó ser el móvil del crimen, según se sospecha. Los dos detenidos habrían matado primero a la víctima de un golpe en la cabeza y luego sacaron diversas cantidades de su cuenta en cajeros automáticos de distintas localidades, hasta saquearla.

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