El pachismo mantiene el pulso y la intriga sobre su futuro

Los afines a Pachi Vázquez siguen en el partido pero se resisten a aclarar por cuánto tiempo


Ourense

En una entrevista concedida a La Voz de Galicia en la campaña de las autonómicas del año 2012, se le pidió a la cabeza de lista del BNG por Ourense, Tareixa Paz, que definiese con una frase a sus contrincantes. De Pachi Vázquez, que entonces era el candidato socialista a la presidencia de la Xunta, dijo que es «un Atila da política». Y es que al rey de los hunos se le recuerda por el rastro de destrucción que dejaba a su paso. El pasado viernes por la noche Vázquez anunció que abandonaba el PSOE después de 25 años militando en la formación y el panorama que ha dejado en el partido es, simbólicamente, como el de un campo de batalla por el que hubiese pasado Atila.

Esta ha sido una semana vertiginosa para el PSOE ourensano, acostumbrado a las guerras internas pero no a bajas tan significativas como la del carballiñés. Aunque su poder interno ha menguado en los últimos años, Vázquez conserva la fidelidad de un grupo más o menos numerosos de dirigentes socialistas. Al día siguiente de conocerse su decisión, varios de ellos salieron a la luz pública para defender al exsecretario general del PSdeG y para sumarse a las críticas de este contra la dirección del partido en la provincia.

Críticas y contundencia

Algunos, llegaron a poner en cuestión su continuidad como militantes, como el portavoz socialista en la Diputación, Francisco Fraga, que no descartó pedir la baja como Vázquez. Parece obvio que un partido político no traslada la mejor de sus caras a la sociedad cuando la persona encargada de representarlo dice públicamente que duda sobre su militancia.

La reacción de la dirección provincial socialista fue contundente y rápida. Este martes la ejecutiva provincial del partido, sin rastro de pachistas desde las últimas elecciones internas, se reunió y decidió relevar a Francisco Fraga como portavoz, una medida acordada casi por unanimidad (el único voto en contra fue el del cesado). La respuesta de este llegó con una rueda de prensa en la que habló, como había hecho previamente el propio Pachi Vázquez, de una «purga». Fraga ratificó, además, sus dudas respecto a su futuro como miembro o no del PSOE.

El ya exportavoz llegó a acusar al secretario provincial, Rafael Rodríguez Villarino, de irse de cenas con el alcalde del PP en Piñor, donde él es concejal. «Eu non son do partido rafaelista», dijo Fraga, palabras que serán estudiadas por la dirección de la formación por si fuese posible abrirle un expediente disciplinario. Medidas así también se han planteado contra otros afines a Pachi Vázquez, como el concejal carballiñés Adolfo Nogueira o el alcalde de Castrelo de Val, Vicente Gómez.

Precisamente, este último es también diputado provincial y eran los ochos representantes del PSOE en la Diputación los que tenían que ratificar el relevo de Fraga como portavoz. Este jueves hubo una reunión del grupo y la medida fue aprobada, pero Gómez votó en contra, al igual que Isabel Gil. Además, el cesado no asistió. Todo ello transmite la profunda división interna de un equipo que ahora liderará Elvira Lama, la primera mujer que tiene esa responsabilidad en la institución.

Por ahora, desde dentro

Las posiciones de unos y otros parecen irreconciliables, pero los pachistas se reunieron la noche del jueves y, sin embargo, no ha trascendido que tomasen ninguna decisión traumática. Los afines a Pachi Vázquez no sueltan prenda sobre la estrategia que pondrán en marcha en el futuro inmediato, pero parece que por ahora no se van a autoexcluir del PSOE. «Que vean que no nos escondemos», dice uno de sus principales referentes. No se rinden. La guerra no ha terminado.

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