Cinco mastines hambrientos alertaron del abandono en la granja de la muerte en Piñor

Medio Rural sabía que el Seprona investigaba al ganadero


ourense / la voz

El joven de 28 años que está investigado por haber dejado morir, presuntamente, a las cabras y ovejas que guardaba en una granja de A Lama, en Piñor (Barbadás) no dio ninguna explicación sobre este proceder cuando fue llamado a declarar por el Seprona. El Servicio de Protección de la Naturaleza le seguía la pista después de haberlo investigado el año pasado por una actuación parecida en otra explotación que tuvo en Nogueira de Ramuín. El investigado se inició en la actividad ganadera y recibió una subvención de Medio Rural de 22.000 euros como joven productor. A la consellería que dio la ayuda se le notificó esta circunstancia, pero no se le retiraron los animales que quedaron vivos. La asociación Libera calificó de «gravísimo» que el investigado tuviese la ayuda pública con este antecedente.

A. M. B. acudió a su cita con la autoridad policial, pero se acogió a su derecho a no hablar y no mostró ningún interés por lo que le había ocurrido a los animales tras su abandono ni tampoco por sus cinco perros mastines que siguen vivos y de los que solo se ha recuperado uno. Los mastines se alimentaron supuestamente de la carne de las reses mientras pudieron. Eso se sospecha por la posición en la que aparecieron algunos animales y porque se hallaron crotales en las heces de los perros.

Luego, al ver vagar a los canes hambrientos por el pueblo fue cuando los vecinos dieron la alarma. Nadie se había dado cuenta, ni el propietario de la granja lo sabía, que allí se guardaban animales y mucho menos que habían sido abandonados y dejados morir en deplorables condiciones. El ganadero había tenido primero a las ovejas y cabras en una finca de San Bieto, también en Piñor, pero allí tuvo problemas pues los animales se escapaban al no tener el recinto cerrado.

El joven había contactado con el dueño de la nave y le había mostrado interés por limpiarla y usarla. Pero el investigado ya no volvió a comunicarse con él ni se firmó ningún contrato, según fuentes de la investigación. Allí metió a sus animales sin conocimiento del dueño, que no reside en el lugar. Cuando los agentes del Seprona y los miembros de Protección Civil de Barbadás entraron en la granja se encontraron con una escena dantesca y con un olor insoportable que no salió al exterior por el frío de los últimos meses. Las bajas temperaturas evitaron también que la descomposición de los cadáveres contaminase la capa freática o aguas. Las labores de retirada de los restos biológicos, la limpieza de la cama de la nave (estiércol, lana o herbáceos) y desinfección realizadas por Protección Civil supusieron un total de 46 horas de trabajo de doce voluntarios y profesionales para prevenir riesgos de salud ambiental.

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