El pecado deportivista de don Luis

El párroco de Piñor fue captado en la televisión increpando con vehemencia a un jugador herculino


ourense / la voz

Los vecinos más futboleros del concello de Piñor se sorprendieron hace unas semanas al ver la edición semanal de El día después, veterano programa de Movistar Plus, en el que no les pasó desapercibido un personaje al que conocían muy bien. Y es que se trataba del cura que se ocupa de la mayoría de las parroquias del término municipal, Luis Cachaldora Gago, a la sazón misionero de la Congregación del Espíritu Santo y del Inmaculado Corazón de María.

La pasión de don Luis por el Dépor es bien conocida por sus feligreses y, en este caso, quedó retratada su vehemencia cuando se trata de volcarse con el equipo blanquiazul, hasta el punto de que incluso es capaz de llegar al insulto cuando se trata de un futbolista que «no hizo nada en todo el año», según sus propias palabras: «Fuera, hijo de puta».

Incluso después de ser reprendido por otra seguidora herculina, quien le recordó que las madres de los jugadores no eran culpables de la situación del equipo, el párroco reincidió en sus ideas: «Los que estamos aquí tampoco».

En este «tuit» de El día después puedes ver el momento en vídeo

Cachaldora apenas lleva unos pocos años en Piñor, residiendo en la rectoral de la parroquia de Carballeda, además de desarrollar su trabajo en las de Loeda, A Corna, Coiras y Torcela, así como en otras del vecino Concello de O Carballiño, entre las que destacan Seoane o Santa Uxía de Lobás. Su peculiar talante incluye una visible devoción hacia el club deportivista, hasta el punto de que en más de una ocasión ha modificado horarios de misas y otros actos eclesiásticos para que no se pisaran con los partidos de la entidad coruñesa, como un entierro que adelantó a las 16.00 horas, en un día de san José.

Es asiduo a los viajes a Riazor para ver, muy cerca del césped, las evoluciones de los jugadores a los que anima o espabila a su manera, como también hace delante de la tele en más de una ocasión. Por eso han sido más de una las oportunidades en las que ha dejado a un sustituto en los actos litúrgicos.

Su carácter ha chocado con distintos colectivos, como es el caso de la Asociación de Veciños de Santa María de Carballeda, a la que retiró las llaves de un local social -el inmueble donde nació el beato Juan Jacobo- que le había cedido el Obispado. Su secretario, Germán Fernández, recordaba que «los vecinos trabajaron mucho y emplearon bastante dinero para reformarlo y lo único que sabemos es que ya no lo podemos usar, por lo demás, sus aficiones personales son cosa suya».

Pero lo cierto es que su actitud ha forzado más de una polémica, como el derribo de una edificación anexa a la iglesia vieja de Loeda, o la tala de los carballos del diestro parroquial, que varios vecinos han cuestionado de uno u otro modo, aunque en otros casos se respalda su actuación. Quizás, por eso, en los últimos días, ha circulado con fluidez su imagen al pie del autocar deportivista, expresando como vive su afición por el equipo de sus amores, más allá de su perfil de reverendo.

Más allá del carácter de don Luis, lo que sí es cierto es que se trata de un sacerdote de alzacuello y bufanda en sus ratos libres, un aficionado que según quienes lo conocen de cerca es «tal como se le puede ver en el vídeo», aunque la mayoría de sus vecinos prefieren no suscribir sus aseveraciones.

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