El cierre de la vendimia en Ribeira Sacra, pendiente de dos bodegas

Una de ellas, Ronsel do Sil, fue la que abrió la campaña el 26 de agosto

La uva maduró con rapidez y alcanzó un alto grado enla mayoria de las zonas
La uva maduró con rapidez y alcanzó un alto grado enla mayoria de las zonas

MONFORTE / LA VOZ

El cierre de la vendimia, especialmente madrugadora este año, se demora en la Ribeira Sacra. Después de 41 días de recolección, el punto y final de la campaña está pendiente de dos bodegas: Ponte da Boga y Ronsel do Sil. Esta última, curiosamente, fue la primera en recoger uva en la presente cosecha. Con fecha de este lunes, la producción rondaba los 5,2 millones de kilos en el conjunto de la denominación de origen.

Ronsel do Sil inauguró la vendimia el pasado 26 de agosto. Entonces obtuvo la autorización del consejo regulador para recoger uva de variedades blancas y de la tinta merenzao, la de maduración más precoz entre las autorizadas por el consejo regulador. Camino de la primera semana de octubre, todavía tiene pendientes de recolección viñas plantadas con caíño y brancellao, uvas de ciclo largo que, al contrario que el merenzao, necesitan su tiempo para madurar.

Las denominadas variedades minoritarias siguen suertes dispares en Ribeira Sacra. De merenzao se recogieron hasta la fecha poco más de 50.000 kilos. Las últimas estadísticas del consejo regulador contabilizan 93.000 kilos de sousón, 28.000 de brancellao y 27.000 de caíño tinto. Son en todos los casos producciones anecdóticas si se comparan con los 4,2 millones de kilos recolectados de mencía, e incluso frente a los cerca de 139.000 de garnacha. Caíño y sousón, no obstante, tienden al alza con respecto a anteriores campañas, mientras que la producción de merenzao y brancellao parece estancarse. De tempranillo, por otro lado, se llegaron a cosechar 88.000 kilos en el 2015 y en esta vendimia la producción se sitúa en 25.000 kilos.

Junto con la bodega de Parada de Sil, permanece abierta Ponte da Boga, que suele cerrar la campaña con la vendimia del viñedo de diecisiete hectáreas que acondicionó en el lugar de San Vitorio, en el municipio de O Saviñao. Este paraje de la ribera del Miño está situado a bastante altitud y en anteriores campañas la uva no terminó de recogerse allí hasta mediados del mes de octubre. La bodega con sede en Castro Caldelas, propiedad de la corporación HIjos de Rivera, tiene en ese enclave otras quince hectáreas de terreno de momento sin plantar.

Catorce grados en Tuiriz

Las viñas pendientes de vendimiar de Ronsel do Sil y Ponte da Boga son las excepciones en una campaña que en la mayoría de las zonas hizo necesario el adelanto de la recolección para evitar el exceso de grado en los vinos. Los laboratorios enológicos que funcionan en la zona recibieron gran número de muestras de mostos que alcanzan o superan un contenido en azúcares equivalente a quince grados. Incluso en viñedos de zonas altas como Tuiriz se obtuvieron en la recta final de septiembre vinos de catorce grados, algo que no recuerdan ni los más viejos del lugar.

En las bodegas que manejan volúmenes de cierta entidad el problema del grado es más llevadero, ya que se mezclan lotes hasta conseguir un vino suficientemente equilibrado. Para los pequeños cosecheros, sin embargo, las presencia de varias partidas con exceso de alcohol puede suponer un inconveniente con vistas a la comercialización.

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