Al no asumir la relación de su ex con otro vecino quemó el coche de la nueva pareja en Padrenda

Alega que por sus migrañas dejaba por el pueblo gorros como el que apareció al lado del turismo siniestrado


ourense / la voz

Nadie vio que José Luis V. F. provocara el 28 de enero del 2014 el incendio que redujo a chatarra el Renault Laguna de un vecino de la localidad de Salgueiro, en Padrenda. El turismo era propiedad del hombre que entonces era pareja de su ex. La ruptura no había sido bien acogida por el acusado. Tan dolido estaba que incluso transcurridos más de tres años, en el juicio celebrado el pasado noviembre, reaccionó de forma airada cuando la fiscal hacía referencia en su informe a que el perjudicado era pareja de su ex. «No había asumido la nueva relación de su ex con el perjudicado», dice en la sentencia el juez, que había expulsado de la sala al imputado, después de que este hubiera alterado la vista para advertir de forma genérica que «se van a enterar» si era condenado. El juez, de hecho, le había preguntado abiertamente si lo estaba amenazando. Calló.

A falta de un testimonio directo, una grabación o una prueba que resultaba indiscutible, la pluralidad de indicios ha resultado suficiente para el juez, tanto por su valoración directa como por la escasa consistencia de las excusas ofrecidas por el imputado.

Cerca del coche quemado apareció un gorro de su propiedad. Alegó el acusado que padecía migrañas, llevaba siempre gorro y siempre dejaba otros en diferentes fincas y lugares, ante la posibilidad de perderlo. También que el acusado hubiera podido entrar en su casa y que le hubieran robado ropa. Padece migrañas, pero no siempre llega gorro, según el titular de la farmacia a la que acudió horas después del suceso para pedir una pomada, pues se había quemado la cara. Para el juez es increíble la justificación ofrecida para explicar el hallazgo del gorro con restos de ADN que se correspondían con el perfil genético del imputado, incorporado a los ficheros policiales a raíz de su presunta relación con un robo con violencia.

Si precisaba gorro, dice la sentencia, «no tendría ninguna lógica que las fuese abandonado por las finca» y «todavía más increíble» ve el juez que las dejara por las fincas para tener a mano, «dada la dureza del clima de la zona, es evidente que el gorro se encontraría en estado de hacer flaco favor a la salud del acusado».

Sobre la forma en la que se produjo la quemadura en la cara, dijo el acusado que había sido por una acumulación de gas butano en la cocina y que, cuando encendió fuego, se produjo una llamarada. Ni la Guardia Civil ni la cuñada del acusado observaron daño alguno en aquella parte de la casa, donde, curiosamente, apareció en el primer momento una botella exactamente igual a la hallada en el coche siniestrado. Podría haber otras en muchas casas del pueblo, pero es otro elemento que suma como indicio.

Dos años de prisión y 3.140 euros por el valor del vehículo

La condena para el acusado por este delito de daños por incendio es de dos años de prisión. Se impone, además, el pago de 3.140 euros en concepto de responsabilidad civil. Es la cantidad que la aseguradora pagó al dueño como valor del coche y que proponía la acusación. El juez cree que el perjuicio fue mayor, pues se vio privado del uso del vehículo, necesario para desplazarse en una comarca demográficamente muy dispersa. Igualmente, la conducta del acusado genera inquietud, pero ese aspecto no se valoró.

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