Repuntan las alertas por nidos de avispas velutinas en la ciudad de Ourense
OURENSE CIUDAD
Tras dos temporadas en descenso, los bomberos han retirado ya 45 en este año
20 ago 2026 . Actualizado a las 11:06 h.Las actuaciones del Parque Municipal de Bomberos de Ourense para retirar nidos de avispa velutina han repuntado este año. Han intervenido para quitar 45 y esa cifra les hace prever que se superarán los 96 que se eliminaron durante todo el 2025, ya que aún no ha llegado septiembre. Es a partir de ese mes cuando se multiplican las llamadas de alerta. «En cuanto llega el otoño y empieza la caída de las hojas, los nidos que permanecían ocultos entre el follaje de los árboles se hacen más visibles», aclara el oficial José Benito Álvarez, que también apunta que este año se han limitado a salir solo en casos de necesidad urgente por riesgo directo para los ciudadanos. «El resto de alertas las hemos derivado a Seaga, la empresa que tiene la Xunta para estas tareas, porque estamos muy limitados en personal y en medios materiales. Tenemos una escalera en reparación y no podemos arriesgarnos a ocupar la otra en esa tarea, por si surge otro tipo de emergencias», recuerda.
Las intervenciones se realizan preferentemente durante la noche, para asegurar de que toda la colonia se encuentra en el interior del nido «Si se hace de día, la mayoría de ejemplares están fuera buscando alimento», explica el oficial. Los bomberos se ayudan de una luz roja, que no las molesta, para poder ver y hacer su trabajo y utilizan equipos de protección específicos. «Son similares a los de los apicultores, pero reforzados. El aguijón de la velutina es más largo que el de la abeja, por eso el traje es más grueso, para impedir que alcance la piel», cuenta Álvarez. Introducen insecticida en el avispero, sellan la entrada y posteriormente retiran el nido.
El repunte de avisos que se está percibiendo este verano supone un cambio de la tendencia a la baja que comenzó a notarse hace tres veranos, tras más de una década en constante crecimiento. Y tiene una explicación: «É pola bonanza climatolóxica do inverno, porque as temperaturas suaves favorecen unha maior supervivencia das avespas», dice la veterinaria apícola Ester Ordóñez.
Eso explica, a su vez, que las ofensivas de las velutinas contra los colmenares gallegos, también se adelantase. Y los ourensanos no son una excepción. Ordóñez, que visita regularmente las colmenas del millar de productores de la Agrupación Apícola de Galicia, cuenta que, como las abejas están temerosas por los ataques, limitan las salidas para buscar alimento y están consumiendo las reservas del interior. «Xa levamos un tempo recomendando aos apicultores que aporten alimentación suplementaria para que poidan aguantar e afrontar o verán», comenta.
Ester Ordóñez asegura que la mayor presión de la especie depredadora en el tiempo de floración, cuando más activas están las abejas, tendrá efecto en la cosecha de miel. Pero el problema no solo afecta a esa producción; también alcanza a la de la fruta. «Aparte de resentirse pola menor polinización, tamén a danan as propias velutinas, que se menten dentro para comer delas», matiza. De hecho, recomienda precaución a los que andan entre frutales.
También existe un riesgo para las personas que trabajan en el campo. El peligro surge cuando se perturba un nido. «Unha velutina que está alimentándose nunha froita pode reaccionar ante un golpe ou unha aproximación, pero a resposta defensiva é moito maior e máis intensa cando se ameaza directamente á colonia», asegura. Ordóñez recomienda ir con los ojos bien abiertos cuando se están realizando labores como la tala de árboles o trabajando con maquinaria agrícola, pero también si se está desbrozando o incluso durante los paseos por el campo, ya que pueden producirse encuentros inesperados. «Non tódolos niños están colgados. Poden aparecer ocultos entre a vexetación. E non é o mesmo que te pique unha avespa illada, que recibir un ataque masivo, con múltiples aguillóns, que é unha situación potencialmente grave, incluso para persoas que non sexan alérxicas», explica la veterinaria apícola.
La baja floración del castaño se suma a la presión de la especie depredadora
Este no va a ser un buen año para los apicultores ourensanos. Tendrán que soportar un coste económico añadido para mantener con vida los colmenares. Más allá de los habituales tratamientos contra la varroa, deben suministrar alimento extra y ni siquiera esperan una gran cosecha de miel que los compense. El calor extremo está teniendo especial incidencia sobre el castaño, una especie fundamental para la apicultura gallega en zonas de interior como Ourense. Las altas temperaturas perjudican la floración y reducen la producción de néctar, además de afectar al polen, lo que se une a menos salidas de las abejas por la presión de las velutinas. «Este ano xa había colmeas bloqueadas en xuño. E si as obreiras non poden saír, non só deixan de recolectar alimento, tamén auga, un elemento que é especialmente importante para baixar a temperatura do interior da colonia», dice la veterinaria apícola, Ester Ordóñez.
Así que hay que suplementar a las abejas para que no se debiliten y sean aún más vulnerables a las enfermedades. Y hay que colocar señuelos, trampas y arpas (arcos de cableado que dan una descarga a las velutinas si intentan pasar entre ellos para acercarse a la colmena, pero con separación suficiente para que accedan las abejas) para intentar rebajar la presión de las depredadoras. «O sector apícola e a universidade estamos da man para buscar algo que fose realmente efectivo para reducir o número de velutinas, pero de momento temos que adaptarnos a convivir con elas», añade.