Ha abierto en Ourense un local que sirve café y pedazos de la Luna para llevar

Miguel Cebrián Gómez
Miguel Cebrián OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

La venezolana Valentina Moure posa en su cafetería Take a Lúa, en Ourense. Tras seis años formándose, desde allí combina su pasión por el café con la gastronomía de su tierra.
La venezolana Valentina Moure posa en su cafetería Take a Lúa, en Ourense. Tras seis años formándose, desde allí combina su pasión por el café con la gastronomía de su tierra. Alejandro Camba

Después de aprender los entresijos de la hostelería en España, Valentina Moura escogió emprender para acercar la gastronomía de su tierra a Galicia

27 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Valentina Moure es venezolana, pero su familia proviene de las afueras de Chantada, en Lugo. Solía venir de vacaciones a la comunidad hasta que, ya mayor, decidió echar el ancla en Ourense. Asentada, trabajó en el sector hostelero durante seis años hasta que, pensando en sus dos hijas y en la autonomía que le daría ser su propia jefa, decidió abrir, hace apenas diez días, la cafetería Take a Lúa en la capital.

«Fui aprendiendo a ser hostelera con el tiempo», comparte. Con los deberes hechos decidió abrir una cafetería con el único pretexto de que le encantan. «Me considero la fan número uno del café. Creo que con un buen trato, el ambiente adecuado y una buena taza puedes hacerle frente a cualquier problema», comparte. Sin embargo, no exportó ese afán desde Latinoamérica. Dice que todo lo que sabe del sector lo aprendió en España. «Estudié Comunicación Social en Venezuela pero, en lo que respecta a la hostelería, todo lo aprendí aquí», incide. Se curtió en distintos establecimientos, en lo que ella cataloga como «una experiencia real» hasta que, cansada de hacer malabares con los horarios, decidió crear su propio negocio para poder dedicarles más tiempo a sus hijas —una de 8 años y otra de apenas 10 meses—. «Quería estar más con ellas y el trabajar para otros no me lo iba a permitir. Lo hice para conciliar mi vida laboral con la familiar», asegura.

De entre todas las posibilidades que se prestan para plantear la apertura de una cafetería, Moure decidió enfocarla en un servicio para llevar. «Lo llamé Take a Lúa. Take por el inglés, que significa llevar y Lúa por nuestros cachitos venezolanos. Es un pan que tiene forma de medialuna. También tenemos cruasáns que recuerdan a lo mismo», explica. Estos trozos de satélite, rellenos de queso crema, mortadela, jamón y pistacho los hace ella en su local de lunes a viernes. «El fin de semana tengo una chica que me apoya en las mañanas. Bueno, y a veces mis niñas ahora que no tienen cole», añade.

Sola o acompañada, Moura dice que lo que hace único a Take a Lúa es la forma con la que tratan a los que deciden entrar. «Los acogemos como si fuesen parte de nuestra familia y les damos un trato personalizado. No queremos que sean un número más. Además, tenemos bebidas y gastronomía que no suele verse en otros sitios, como la cocada —una bebida refresencante elaborada a partir de agua, la pulpa de coco y azúcar—», esgrime. Como prueba irrefutable, en el poco tiempo que lleva abierta ha conseguido una cartera de clientes venezolanos, contentos de ver dulces que creían muy lejanos. Como la Luna.