La Asociación de Personas Sordas reivindica más intérpretes en Ourense

Miguel Cebrián Gómez
Miguel Cebrián OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Un grupo de personas alza los brazos en la sede de la APSOU en el Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas.
Un grupo de personas alza los brazos en la sede de la APSOU en el Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas. Miguel Villar

Martín Luis Becerra, presidente de la agrupación, aprovechó el Día Nacional de las Lenguas de Signos para hablar sobre la situación que viven las personas con discapacidad auditiva

11 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La Asociación de Personas Sordas de Ourense (APSOU) celebró durante toda la jornada de este miércoles el Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas. En sus instalaciones de la calle Ramón Cabanillas, además de acoger a personas con discapacidad auditiva, explicaron su cotidianidad e impedimentos a los interesados mediante los signos que ensalza su lengua, que no un lenguaje.

Martín Luis Becerra, presidente de APSOU desde el 2020, logró zafarse de las conversaciones que se estaban llevando a cabo en el interior de la asociación para explicar la situación que viven en la actualidad las personas sordas de Ourense. «Antes de la era digital las cosas eran mucho más complicadas, era muy difícil sensibilizar a la gente. Con internet y las redes sociales es mucho más fácil publicitar todo lo que ofrecemos», trasladaron los dedos de Becerra antes de convertirse en palabras por la boca de Arantza, una de las dos únicas intérpretes que hay en la provincia. «Gracias a esto la gente nos va respetando un poquito más para que podamos tener más peso en la sociedad», comunicó delante de la puerta principal.

No obstante, indican que todavía les quedan muchos deberes por hacer. «No hay casi intérpretes y tenemos que turnarnos una educadora con Vigo y O Barco de Valdeorras. Necesitamos más subvenciones que puedan cubrir más servicios y que se centren, sobre todo, en sanidad», explicó. Para ellos este panorama no es nuevo y Becerra, a pesar de ser joven, asegura que la asociación que representa lleva más de 50 años esforzándose para mejorar la accesibilidad. «La conclusión general es que no es suficiente», expresó. Mientras Becerra mueve las manos con velocidad, Arantza asiente con la cabeza antes de confesar que, cuando por fin solucionan algo, surge rápidamente otra problemática: «No sabemos con qué barrera nos vamos a encontrar mañana».

Próximos a la concurrencia de personas que se congregaron bajo una pantalla en la que se reproducía un vídeo sobre el abecedario dactilológico, Becerra trasladó que la intención del local era ser lo más parecido a un hogar: «Vemos qué les interesa a nuestros usuarios para poder hacerlo accesible aquí».