Un año de prisión para la pareja que simuló una boda en Ourense y dejó sin pagar la factura del restaurante, el fotógrafo y la modista
OURENSE CIUDAD
Tendrán que indemnizar a los afectados con más de 5.000 euros que dejaron pendientes de abonar en negocios de Verín y A Mezquita
22 may 2026 . Actualizado a las 19:20 h.Doce meses de prisión, que no tendrán que cumplir si no vuelven a delinquir en tres años, y el pago de más de 5.000 euros de indemnización. Esa es la pena impuesta a una pareja que celebró una fiesta con apariencia de boda en la que estafó a un restaurante, un fotógrafo y a la modista que confeccionó los trajes de novios y madrina. Hasta ese punto de cuidado de la escenificación del enlace llegaron el hombre de 42 años y la mujer, de 35, que esta semana comparecieron ante la jueza de la plaza 2 de la sección Penal de los juzgados de Ourense. Estaban imputados por sendos delitos de estafa. La Fiscalía pedía inicialmente para ellos tres años de prisión, pero la aplicación de un atenuante por dilaciones indebidas (se trata de un caso del 2021) y la voluntad de los imputados de reconocer los hechos de los que estaban acusados, facilitó un acuerdo entre las partes y la rebaja en la petición del tiempo de privación de libertad.
Los hechos ocurrieron entre el 30 de julio y el 10 de octubre del 2021. El primer día, la pareja contrató con la titular de un negocio de moda de Verín la confección de dos trajes y un vestido de madrina, con un precio de 2.804 euros. Le hicieron varias entregas a cuenta, que sumaron 1.204 euros, con el objetivo de que no sospechase nada y prometiendo pagar el resto después de la boda. Una promesa que, según el escrito de acusación, ya eran conscientes de que no iban a cumplir porque no disponían de capacidad económica para ello. Pocos días después de hacer el encargo de la vestimenta, el 3 de agosto, hablaron con José María Rodríguez, el propietario de Finca Cazador Eventos, uno de los negocios de referencia en la celebración de bodas y banquetes en la provincia de Ourense, ubicado en A Mezquita. Querían contratar el banquete nupcial para el 10 de octubre y, según recuerda el hostelero, no notó nada raro en la pareja, que le entregó los 1.500 euros acordados de adelanto del presupuestó del convite. «Levamos 20 anos traballando e temos unha reputación feita a base do boca a boca de moitísimas parellas e familias satisfeitas tanto pola calidade do sevizo como polo bo trato. Vennos xente da capital, do Barco de Valdeorras, de Sanabria e incluso de Benavente tivemos o ano pasado bodas. A min chéganme aquí cada ano decenas e decenas de noivos descoñecidos, que non son os clientes da zona aos que podes coñecer. Por eso de inicio eu non sospeito nada deles, que me contan que son de Barcelona, pero vivían en Verín», narra el propietario de un complejo hostelero que suma a esa finca de eventos, un restaurante y un hotel. De hecho, los falsos novios también reservaron y usaron las habitaciones para pasar la noche tras la fiesta, aunque como el método de pago de ese servicio va con un sistema de preregistro con tarjeta, el coste se abonó. Todo el proceso de reserva del banquete siguió los pasos habituales, incluso se realizó una prueba de menú, que gustó a los supuestos contrayentes. «Fixemos o contrato e pagaron o adianto relixiosamente; eu non tiña por que desconfiar deles», recuerda José María Rodríguez, que cuenta que lo único que se salió de lo normal fue la reducción de comensales que se fue produciendo hasta el día de la celebración. «Era para ser unha boda grande, de 200 personas, pero a escasos días empezou a baixar. Normalmente nun evento así, pode haber un 10 % de reducción sobre o previsto, pero non un 70 u 80 % como pasou. Foi o único que me pareceu raro», asegura. También dice que le extrañó que en la cita «casi non había familiares, eran amigos principalmente». Pero como todo el resto, incluido el despliegue de profesionales de la zona, como el fotógrafo o la florista, eran los habituales, tampoco le dio demasiada importancia. «Tiñan incluso unha wedding planner que trouxeran de Cataluña e un rapaz dibuxando con óleo que parecía un profesional. Era unha boda por todo o alto, sen chorarlle a nada», relata.
No empezó a preocuparse de verdad hasta que días después de la celebración, empezaron a darle largas. «O día despois da boda, cando acabaron de almorzar viñeron á oficina, fixemos as contas e saqueille a factura. Nese momento non levaban o diñeiro, pero dixeron que pasaban no día seguinte a pagar. Puxénronlle á factura ''pendiente de pago'' e firmáronna co seu nome, apelidos e DNI», narra el propietario del negocio. Pero eso no ocurrió y empezaron a ponerle excusas cada vez que intentaba contactar con ellos. «De repente xa empezaron a non coller o teléfono e a bloquearme», añade. Cuando habló con el resto de proveedores de servicios de la zona que habían estado también en la boda, fue cuando se dio cuenta de que habían sido víctimas de una estafa.
Y es que, los falsos novios habían pasado pocos días antes de la fecha señalada para la celebración, en concreto el 4 de octubre, por el negocio de un fotógrafo de Verín para encargarle el reportaje que acordaron y que estaba valorado en 1.300 euros. En este caso no adelantaron nada, como tampoco lo hicieron con la florista que se encargó de decorar el evento y a la que le quedaron debiendo los 700 euros de la factura. En total, dejaron sin pagar 5.836 euros, que la pareja tendrá que abonar ahora con los consiguientes intereses de demora si quieren que se mantenga la suspensión de la pena de cárcel.«Tardamos, pero polo menos fíxose xustiza e serve para que non volva a pasar e os que fan estas cousas saiban que, cedo ou tarde, terán que responder polo que fixeron», matiza el hostelero.