El Teatro Principal de Ourense acoge una exposición de la compañía y la representación de «El retablo de las maravillas»
15 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hoy • Representación: 20.00 horas. Exposición: de 9.00 a 14.00 y de 16.30 a 19.20 horas • Els Joglars no defraudó a los asistentes a la primera de las dos funciones que la compañía ofrece en el Teatro Principal de Ourense, con motivo de sus 65 años de historia. «El retablo de las maravillas» podrá disfrutarse de nuevo esta tarde y se mantiene abierta la posibilidad de visitar la exposición itinerante que celebra su trayectoria ininterrumpida.
Esta muestra, concebida para poner en valor el legado de una de las formaciones teatrales más longevas de Europa, ofrece a los rezagados una última oportunidad para sumergirse en su universo antes de que finalice su estancia en la ciudad. El recorrido expositivo está compuesto por 36 paneles individuales que funcionan como una cápsula del tiempo, donde se rescatan fotografías inéditas, carteles históricos y textos explicativos que detallan las 42 producciones estrenadas desde la fundación del grupo en 1961. Quienes se acerquen al teatro podrán realizar un viaje cronológico que comienza con las seis primeras piezas desarrolladas en los años sesenta y continúa con espacios monográficos dedicados a cada montaje posterior a 1970, permitiendo analizar cómo ha evolucionado la estética y el discurso de la compañía a lo largo de seis decenios.
Este es el marco perfecto para la reciente gira de «El retablo de las maravillas», la revisión del entremés de Miguel de Cervantes dirigida por Albert Boadella y protagonizada por Ramon Fontserè. La obra destaca por trasladar la sátira cervantina a la actualidad más cruda, lanzando una mordaz reflexión sobre la manipulación colectiva, el miedo al qué dirán y la preocupante ausencia de pensamiento crítico en la política y el arte contemporáneo. Con el cierre de esta doble cita hoy viernes, Els Joglars no solo culmina su estancia en Ourense, sino que reafirma su compromiso con un teatro que, además de entretener, actúa como un espejo necesario y ácido de nuestra propia realidad social.