Más de 200 antiguos alumnos y profesores del Santo Ángel se reencontraron por el centenario del colegio

Uxía Carrera Fernández
Uxía Carrera OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Foto grupal de los participantes del reencuentro de antiguos alumnos del Santo Ángel
Foto grupal de los participantes del reencuentro de antiguos alumnos del Santo Ángel

Varias generaciones, que pasaron por el centro desde los años 60, regresaron a las aulas de O Couto por un día

12 may 2026 . Actualizado a las 14:00 h.

El colegio Santo Ángel celebra este año su centenario y quiso volver a llevar a las aulas a quienes dan vida al centro. Organizó una reunión de antiguos alumnos con la que regresaron estudiantes que habían pasado por la escuela de O Couto hace décadas. Compañeras que no se veían desde hace años, madres e hijos juntos y profesores ya jubilados visitaron los recuerdos de su infancia con emoción. Un total de 165 exalumnas —en femenino porque eran mayoría ya que el colegio al principio era solo para mujeres— acudieron a la cita este sábado y, junto al personal docente, sumaron más de 200 asistentes.

El Santo Ángel realizó varios actos este año para celebrar sus cien años de vida, pero el de este sábado fue uno de los más emotivos. Exalumnos que ahora viven en diferentes lugares fuera de la ciudad viajaron hasta Ourense para reencontrarse con compañeros con los que compartieron clase hace incluso más de 40 años. Abrazos, besos y sorpresas llenaron los primeros minutos de la mañana en el patio del centro. Gran parte del equipo docente actual, y otros ya retirados, participaron en el encuentro; intentando identificar las caras cambiadas de estudiantes a los que dieron clase hace tiempo. «É unha alegría vervos de novo aínda que tedes que desculparme se a algún non vos recoñezo», bromeaba la directora pedagógica, Inés Vázquez. La docente celebró poder revivir la pegada que la escuela dejó en cada uno de los asistentes. La directiva organizó un recibimiento en el salón de actos en el que mostraron la canción compuesta para el centenario y un pequeño vídeo de la historia del centro. También fue momento para volver a saludar —y casi ovacionar— a varias de las religiosas que ocuparon el puesto de directora. Algunas de ellas se trasladaron ex profeso desde otras ciudades. 

Después, se hizo un recorrido por todas las instalaciones del colegio. Un paseo que dio para repasar las orlas y comprobar la evolución del edificio. Las más veteranas vieron cómo los espacios que fueron para las internas son ahora aulas de diferentes materias; las clases están dotadas con más tecnología y el material fue cambiando. Muchas aprovecharon para volver a sentarse en los pupitres que ocuparon tiempo atrás y a los que no habían vuelto desde que terminaron los estudios obligatorios. Aun así, la mayoría de exalumnas se acordaba perfectamente de la distribución y el aspecto de aquellas clases que sentaron la base de su educación. Las decenas de antiguos estudiantes repasaron con ilusión anécdotas que tenían en el olvido e incluso las compartieron entre madres e hijas. Por el Santo Ángel pasaron ya varias generaciones de ourensanos, muchos vecinos de O Couto.. 

La visita terminó pasando por el claustro y los exteriores del castillo hasta la capilla, lugar que también visitaban con frecuencia los antiguos alumnos. Allí la actual profesora de historia, Marta López, hizo un repaso por el patrimonio del colegio. Como ella misma apuntó, no podía hacerse un reencuentro sin nombrar a Angelita Varela, la mujer que fundó el colegio como una obra benéfica. En 2025 mandó construir el edificio para educar a las niñas pobres huérfanas y esa labor se la confió a las Hijas de la Divina Pastora, con la directrices marcadas por San Faustino Míguez. Además de la historia personal, el Santo Ángel guarda una importante riqueza patrimonial. El castillo y la capilla, que pueden tener un aspecto «medieval» a ojos de los vecinos, se levantaron hace solo cien años. El singular aspecto es obra del arquitecto Daniel Vázquez-Gulías y en su interior cuenta con piezas de importantes artistas gallegos como Francisco Asorey. La jornada terminó en el patio interior, donde se colocó una exposición de fotografías de alumnos de estos cien años, y los asistentes disfrutaron de un ágape. Como muestra de que muchos lazos que se crean en el colegio permanecen casi para toda la vida, la comida estuvo animada por la banda MD4, formada por cinco antiguos estudiantes que llevaban 19 años sin tocar juntos.