Un cocinero venezolano abre en Ourense un restaurante de comida asiática
OURENSE CIUDAD
Frank Ceccato trae a la ciudad la manera de elaborar platos asiáticos de su país, además de un menú del día
28 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La vida de Frank Ceccato dio un gran vuelco en los últimos años. Se mudó en julio del año pasado a Ourense «huyendo» de la situación en su país natal, Venezuela. Fue poco después de dejar su profesión de ingeniero agrónomo y economista para formarse en cocina a los 50 años. Esa nueva realidad le llevó a emprender con su propio restaurante: Ceccato’s Gourmet, en la avenida de Buenos Aires. En su local trae hasta la ciudad la forma de cocinar y comer la gastronomía asiática tal y como se hace en Venezuela. «La que hay aquí, sobre todo la china, no es la misma que tenemos allá; potenciamos los sabores de otra manera», explica. En Venezuela es tradición escoger asiático para degustarla los domingos o para «quien vuelve a casa después de beber», bromea Frank. En Ourense se dio cuenta de que había varios restaurantes de comida latina pero ninguno que recuperase esta costumbre de su país, así que apostó por crear una carta de gastronomía asiática. Empezó a cocinarla en su casa en el mes de enero para repartir domicilio, pero la demanda creció hasta necesitar su propio local, en el que también se puede comer.
Frank elabora platos como el arroz chino, rollitos de primavera, chop suey, costillas, pollo agridulce... Todo con los ingredientes y potenciadores de sabor como en Venezuela, pero sin desviarse de la tradicional receta asiática. Como el restaurante que cogió antes ofrecía un menú del día de churrasco, tampoco quiso perder esa parte. Por eso, cuenta con una opción de dos platos y postre cada día por 13,50 euros. Incluye el tradicional churrasco u opciones de gastronomía más local, siempre con su toque personal. Por ejemplo, el primer día de menú diario se componía de sopa de lentejas y redondo asado en salsa negra dulce, para la que emplea panela, típica de Venezuela.
«Queremos adaptarnos al barrio, no que los vecinos se adapten a nosotros», asegura. Para ellos, quiere cocinar con «mucho amor». Con él trabaja parte de su familia que ya se mudó a Galicia, aunque todavía faltan más. Aquí están agradecidos por el buen recibimiento de los ourensanos, ya que Frank llegó conociendo tan solo a un amigo. Eso sí, ya tenía relación con más gallegos: «En Venezuela tenía un gran amigo con el que siempre me peleaba por venir a comer a mi casa o ir yo a la suya».