El 3 de diciembre se conmemora en España el día de las personas con discapacidad. Y no está mal que nos acordemos. Se dice habitualmente que es un colectivo discriminado o maltratado, pero yo creo que no; en realidad es un colectivo olvidado. Puede que parezca que no, que están presentes en el día a día de la sociedad, pero no. Solo hay que fijarse un poco, ¿dónde están situados los centros de educación especial en las principales ciudades gallegas? Fundamentalmente, bien a las afueras, imposible ir andando, difícil en transporte público. El de Ourense, que es el que mejor conozco, la mayoría de la gente no sabe ni donde está. Allí como saliendo para Monforte por Velle, pero en realidad también alejado del pueblo. Como mucho cerca del campo de fútbol, pero sin que se vea un sitio desde el otro, no vaya a ser. En Santiago, en el Pedroso o A Barcia, parecido; en Vigo cerca del aeropuerto. Y si nos seguimos fijando, en muchos ámbitos es parecido. ¿Dónde se sientan en los teatros o cines? En sitios habilitados para ellos, en una esquina o en la zona delantera donde haya el menor contacto posible. A veces esto es provocado por el inmenso tejido asociativo que rodea a la discapacidad, que exige adaptaciones especiales que provocan un aislamiento quizás no buscado, que no favorece ni la inclusión ni la integración.
Solo en Galicia, y haciendo una simple búsqueda de centros y asociaciones, aparecen alrededor de 180, cada una con sus objetivos, criterios y estructuras. Así es difícil establecer una unidad de acción en la intervención con los discapacitados. Recordemos por un momento cuando algunos de los que leemos esto estuvimos esperando a ser padres. Lo único que quieres oír es que están todas las piezas en su sitio, que está todo bien, si pesa 100 gramos más o menos o si es rubio o morena pasa a un segundo plano. Cuando te lo dicen, la sensación de alivio es indescriptible, por lo tanto, también es difícil de asimilar en caso contrario, en el que empieza un largo camino lleno de baches y curvas difíciles de trazar. Pero veamos algún brote verde. Durante esta semana estarán presentes en los medios de comunicación y redes sociales con actos vistosos en los que podrán expresar sus características, demandas, alegrías y tristezas. Por unos días, dejemos que ocupen el espacio que estimen oportuno, no el que creemos nosotros que merecen, habitualmente un una zona esquinada donde no se les vea.