El director de Montes de la Xunta: «En los incendios, las carreteras son peligrosísimas. La gente muere intentando salir o llegar a un pueblo»
OURENSE CIUDAD
Una docena de focos siguen concentrando los esfuerzos de los medios de extinción. La superficie quemada supera ampliamente las 11.000 hectáreas.
14 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Tras una noche muy difícil, con muchos momentos llenos de tensión en la que hubo que desalojar a los vecinos de varias localidades ourensanas y dejar confinados también a un buen número de núcleos a lo largo y ancho del territorio provincial, la reincorporación de los medios aéreos por la mañana a las labores de extinción daba algo de aliento a las brigadas. Una docena de frentes siguen concentrando sus esfuerzos: Seis incendios forestales siguen avanzando en Chandrexa de Queixa, Maceda, Oímbra, a Mezquita Y Dozón y otra media docena se mantienen estabilizados en Seixalbo (en el término municipal de Ourense), Maceda, Vilariño de Conso, Montederramo y Vilardevós. La luz del día también traía algo de calma al centro de control operativo de emergencias que se ha instalado en la zona de A Lonia y en el que esta mañana el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, y la conselleira de Medio Rural, María José Gómez, escuchaban el resumen de lo que ha sido una noche con episodios realmente complicados. Se encargó de ponerles al día el director xeral de Montes, Manuel Rodríguez, que está al frente del operativo. Les explicó pormenorizadamente cómo se habían ido tomando decisiones a lo largo de la noche, especialente las que afectaron a la seguridad de los vecinos de los núcleos de población más amenazados. Se ordenaron evacuaciones en varias localidades como Somoza de Trives (con 20 vecinos) y en Palela, de Maceda (otros 8). En Paradaseca (Chandrexa) tuvieron que trasladar al PAC Trives a una mujer con problemas respiratorios. En el resto de los casos, la decisión que se tomó fue ordenar el confinamiento. Una medida que, según recordó Manuel Rodríguez, es la más inteligente en la mayor parte de las ocasiones. «En caso de incendio, las carreteras son peligrosísimas. La gente se muere intentando salir o llegar a un pueblo porque quiere ayudar o sabe que allí hay algún pariente y pretende ir a buscarlo. Todos tenemos aún en la retina lo que pasó en el de Pedrogao, en Portugal, hace unos años», recordó el responsable de Montes de la Xunta. Manuel Rodríguez también señaló que aún se mantenía desalojado por seguridad algún núcleo de la zona norte de Chandrexa durante la mañana.
Entre los que pasaron la noche del martes al miércoles confinados estuvieron los170 niños que participan en uno de los campamentos de verano de la Xunta, el que tenía como base la Estación de Montaña de Manzaneda. Se envió allí a personal tanto de la UME como de la Brif de Laza y de Medio Rural para proteger la zona y garantizar su seguridad durante la noche. Ellos fueron los encargados de generar un contrafuego de forma controlada para eliminar la maleza del entorno y evitar que aún si se acercaba el frente no pudiese avanzar hacia los edificios. Por la mañana, los niños fueron trasladados al parque acuático de Monterrei para que pudiesen relajarse disfrutando de las atracciones acuáticas. «Van a poder estar ahí todo o día. As familias foron informadas puntualmente. Se lles comunicou a decisión de confinar por seguridade dentro da estación e saben que poden recollelos alí ao longo do día, se o desexan ou se lles é posible, porque hai que ter en conta o tema da conciliación. E si así algúns deciden que continúen, podemos trasladalos a outros campamentos da Xunta», señalaba la conselleira, que recordó que ese de Manzaneda terminaba el jueves. Pero no solo hubo menores confinados. En total, en la estación de montaña pasaron la noche más de trescientas personas ya que, además del campamento, también había turistas que eligieron esta zona para disfrutar de unos días de descanso.
250 fuegos más que en todo el verano pasado
La conselleira recordó que solo en lo que va de agosto se han producido 250 incendios forestales más que en toda la temporada del pasado verano y agradeció el esfuerzo tanto las fuerzas de seguridad del Estado y la UME como a los miembros del operativo de la propia Xunta. «Estanse sumando incluso voluntarios fora de turno ás labores de extinción», destacó. María José Gómez también insistió en la intencionalidad de muchos de esos focos que, recordó, en algunos casos atentan contra la vida humana. «É gravísimo o que está pasando e investigaremos a orixe dos distintos incendios cos medios da UIFO e a colaboración da Policía Nacional e Autonómica», matizó apuntando a que se está avanzando en algunas de esas pesquisas y se espera llegar a los culpables en breve. Pidió en ese sentido la colaboración vecinal «ante calquera movemento extrano que podamos ver porque desexamos que caiga todo o peso da lei sobre os que provocan estas situacións».
Por su parte el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, destacó el trabajo en colaboración con la Xunta que están desplegando los medios estatales en la provincia y anunció la inminente llegada de un nuevo avión tipo Foca que se suma a los tres que ya estaban trabajando en la comunidad. «Poñemos á disposición de Galicia todos os recursos estatais dispoñibles», dijo, recordando que en el territorio hay medios del Ministerio de Transformación Ecológica, de la UME y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que trabajan junto a los medios de la Xunta desde distintos frentes. Uno de ellos es el de la investigación para esclarecer las causas de cada uno de los focos y encontrar a sus responsables. En ese sentido, lanzó también un mensaje de unidad en el trabajo de las dos administraciones (la autonómica y la estatal) con el objetivo de «protexer os nosos montes» contra los incendiarios y se sumó al mensaje enviado en la jornada anterior por el presidente de la Xunta Alfonso Rueda: «Non quedarán impunes», recalcó antes de enviar un mensaje de solidaridad a los vecinos afectados por los incendios y los mejores deseos a los miembros de las brigadas heridos y volver a reiniciar viaje para visitar alguna de las zonas afectadas.
Sobre la posibilidad de aumentar el nivel de alerta, tanto la conselleira como el delegado del Gobierno mostraron su convencimiento de que eso no aportaría una gran diferencia en cuanto a la operatividad y los medios. «Os reforzos van a ser os mesmos, no nivel dous ou no tres», coincidieron ambos. La diferencia estaría en la dirección del operativo que, con el siguiente escalafón de alerta pasaría a estar en manos del Gobierno estatal.
«Isto non é unha ningunha casualidade nin unha maldición»
Por el Cecopi también pasó el presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor alabó el esfuerzo de todos los implicados en las tareas de extinción y la colaboración entre administraciones para trabajar de forma coordinada. «Temos o mellor dispositivo contralumes de toda España», dijo incidiendo también en la intencionalidad de los fuegos. «Esto non é unha casualidade nin unha maldición»
Por su parte, la Asociación Española de Municipios de Montaña (EsMontañas) también mostraba su preocupación por la magnitud de los incendios forestales y ha reclamado a los responsables de las políticas forestales que adopten estrategias realistas y eficaces. Su presidente, Miguel Gracia, denuncia que muchas de las medidas aplicadas en las últimas décadas han sido diseñadas «desde despachos muy alejados de la realidad del territorio» ignorado el conocimiento de ganaderos, agricultores, selvicultores y otros oficios que históricamente han gestionado los montes. Otros colectivos, como Comisiones Obreras, también expresaba este miércoles su malestar por la gestión forestal, al tiempo que pedía la solidaridad con las personas que ponen su vida en peligro para preservar el patrimonio natural.
A la preocupación social se ha sumado también la Iglesia ourensana. El obispo de la Diócesis de Ourense, Leonardo Lemos, expresó su solidaridad con los damnificados por el fuego. «No podemos ni queremos permanecer indiferentes», dijo recordando a los vecinos afectados en Maceda, Verín, Monterrei, Ourense, Vilardevós y Oímbra. El titular de la diócesis ha recordado a las familias que han perdido sus cosechas y bienes, ha pedido oraciones por los heridos —incluidos los brigadistas más afectados en Oímbra— y ha condenado con firmeza las acciones provocadas. Las calificó como «un atentado contra la creación, un crimen contra la humanidad y un pecado gravísimo contra Dios».
Sin fuegos artificiales
Los incendios han provocado también las suspensión de algunas citas lúdicas. El Concello do Carballiño ha prohibido el lanzamiento de fuegos artificiales y el uso de pirotecnia hasta nuevo aviso tras el nivel de alerta 2 decretado por la Xunta y el alto riesgo de incendios. El alcalde en funciones, José Castro, recordó a la población la necesidad de extremar la precaución en un contexto de altas temperaturas, viento y sequía acumulada: «A protección dos nosos montes, casas e vidas depende da responsabilidade de todos e todas».