El edificio que marcó el futuro de la Policía

Marta Vázquez Fernández
marta vázquez OURENSE / LA VOZ

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La comisaría de Ourense cumple 40 años: «Es una de las mejores de España»

18 may 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

No se puede decir que la ciudad de Ourense haya sido pionera en muchos aspectos, pero si hubiera que destacar alguna infraestructura que haya supuesto un antes y un después, sin contar la llegada del AVE, habría que citar la comisaría de Policía Nacional. El siglo XXI para esta institución, entonces aún dividida en dos cuerpos, llegó sin esperar a que lo marcara el calendario. Ocurrió el 9 de junio de 1984. Aquel sábado hubo gran expectación en la explanada de As Lagoas, donde abrió las puertas un inmueble destinado a marcar el futuro del cuerpo policial, pero también el de la propia ciudad. Unos 500 millones de pesetas (equivalentes a 3 millones de euros) se pusieron sobre la mesa para una obra ubicada en un solar de 4.500 metros cuadrados. Los arquitectos Chao Gómez y Garayzábal Enjuto se encargaron del proyecto.

Pedro Crestelo fue el primer comisario en dirigir aquel moderno espacio que presumía de tener un helipuerto en su tejado, algo poco visto entonces y ahora. Quien se encargará de celebrar dentro de poco sus cuatro décadas de vida será Juan Cástor Vázquez Salgado. «Este edificio se hizo de forma magnífica. Se hablaba de una comisaría de cinco estrellas», cuenta el alto mando, que recuerda que entonces se contaba con que Ourense fuera base de las unidades de reserva e intervención. El inmueble disponía incluso de viviendas para dar cobijo a esos agentes de paso.

Han pasado cuarenta años y nada en el inmueble da la impresión de ser viejo. En su interior desarrollan su labor, repartidos en distintos equipos y turnos, 242 funcionarios, a los que se suman los que llegan para hacer prácticas. «Esta comisaría es una de las mejores de España y es obligación de todos los mandos mantenerla en perfectas condiciones; va a ser élite siempre», resume el comisario desde su despacho. A diario se encarga de organizar el trabajo de los agentes, algo que compara con la labor de un director de orquesta.

«Lo entiendo como un mecanismo que sirve al resto de los funcionarios. Se trata de que los puentes estén tendidos, que las comunicaciones sean lo más fluidas posible, que la gestión de los grupos se lleve a cabo conforme a los parámetros reglamentarios y que la conducta de los funcionarios sea adecuada y sus condiciones las mejores posibles», describe el comisario, que tiene clara una premisa: «Un buen ambiente genera un buen resultado».

Y con esa idea en la cabeza valora muy positivamente los casi doce meses que lleva en Ourense. Antes dirigió la comisaría de Santiago. «Allí está el manifestódromo de Galicia», admite, señalando que en la ciudad de As Burgas el día a día se enfoca de otra manera. Destaca la labor que realiza el grupo de seguridad ciudadana y aclara algo que puede parecer una obviedad, pero conviene tener en cuenta: «La criminalidad cero nunca va a existir». Eso sí, se puede contener y para ello cree el comisario que es fundamental el buen trabajo policial, pero también la colaboración ciudadana. «Esto nos afecta a todos, cualquiera que vea un delito o una situación peligrosa tiene que avisarnos», solicita el comisario.

Y aunque la calle sigue siendo escenario de muchos delitos, ahora los agentes libran una batalla contra los delincuentes que se amparan detrás de una pantalla. El grupo de delitos tecnológicos, de hecho, es uno de los que más ha crecido en plantilla en los últimos años. En sus oficinas de la cuarta planta el trabajo es ingente. El día anterior a la visita de La Voz se recibieron seis denuncias. Insultos a través de redes sociales hay muchos, pero si algo preocupa especialmente es el incremento de estafas. «Te mandan un mensaje desde Indonesia diciendo que son de una plataforma de inversión y te preguntan si quieres probar», explica el jefe del grupo sobre la forma en la que atacan los malos. «Te van dando dinero y tú sigues invirtiendo cada vez más, hasta que pierdes muchísimo», explica, constatando que hay víctimas que llegan a perder cientos de miles de euros, parte de los cuales ni siquiera son suyos. «Piden préstamos o venden propiedades familiares para invertir», señala, advirtiendo que entre los perjudicados hay gente de todas las edades y profesiones.

«La ciberdelincuencia ha crecido y tiene un efecto pernicioso en lo económico, pero no genera una proyección de inseguridad ciudadana. Un robo con fuerza sí lo hace», puntualiza el comisario. Afirma que la capital de As Burgas es una ciudad segura, pero esa percepción puede alterarse en lo subjetivo por la avanzada edad de muchos vecinos. «La gente mayor tiene más sensación de inseguridad y por eso tenemos que cuidarla mucho», afirma, insistiendo en que la comisaría tiene «las puertas abiertas para todos».

Destaca Cástor Vázquez el trabajo que se desarrolla para que el ocio nocturno sea seguro, algo en lo que resulta fundamental la buena sintonía que existe con la Policía Local, y valora también el esfuerzo por combatir a los traficantes, con importantes operaciones que han permitido cerrar narcopisos y encarcelar a sospechosos. Y es que en la comisaría son punteros los grupos de policía científica, judicial y antidrogas. También desarrolla una labor fundamental la Unidad de Atención a Familia y Mujer (UFAM), en la que se ha habilitado una sala para que los menores estén cómodos mientras sus madres declaran con los agentes.

Gimnasio y museo

El edificio también cuenta con espacios para la formación del personal y para que los sindicatos puedan desarrollar su trabajo. Luego están las zonas de disfrute, como la cafetería y el gimnasio. La asociación Auriens se ha encargado de ir ampliando instalaciones deportivas con el objetivo de «darle un plus de calidad y servicios al inmueble», explica José Armero, responsable de Participación Ciudadana. El museo es uno de los reclamos para las visitas de escolares y otros colectivos. Se guardan uniformes de distintas etapas y una maqueta de las instalaciones, además de otros objetos curiosos.

Muchos son los funcionarios que trabajan en las oficinas del DNI y el pasaporte, por las que pasan decenas de ciudadanos, pero no se podría terminar la visita sin subir al tejado. Ahora los drones sustituyen a los helicópteros en muchas misiones y el helipuerto ya no tiene tanto movimiento como antaño, pero estando ahí arriba, con las incomparables vistas de la ciudad, cualquiera se da cuenta de la grandeza con la que se ideó la comisaría.