Primero lo condenaron por cultivar cannabis y ahora por estafar a Naturgy haciendo un enganche ilegal de luz para cuidar sus plantas

Marta Vázquez Fernández
M. Vázquez OURENSE

OURENSE CIUDAD

Vista de los juzgados de Ourense en una foto de archivo
Vista de los juzgados de Ourense en una foto de archivo Santi M. Amil

El acusado admitió los hechos en el juzgado penal de Ourense, acordándose que indemnice a la eléctrica con 2.500 euros

09 may 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre los meses de diciembre del 2021 y marzo del 2022 una nave de Faramontaos (San Cristovo de Cea) funcionó como un laboratorio de cannabis. Los vecinos de la zona sospechaban de las actividades ilegales en las instalaciones y alertaron a la Guardia Civil, que durante semanas vigiló la nave, situada cerca de la carretera N-525.

Tras obtener autorización del juzgado de O Carballiño, hicieron un registro que confirmó todos los temores. En el interior de la instalación los agentes localizaron una plantación ilegal en la que no faltaba de nada. Así, se incautaron de 706 plantas, algunas con una altura de un metro y medio, y elementos destinados a facilitar el cultivo y crecimiento. Los arbustos pesaban más de once kilos, según se constató.

El pasado mes de enero el hombre que se encargaba de mantener esos cultivos aceptó una condena de dos años de cárcel como autor de un delito contra la salud pública. El sospechoso, un vecino de Vilamarín de 26 años detenido por los funcionarios del instituto armado el mismo día de la operación, admitió que las plantas eran suyas, aceptando una condena que implicaba el pago de una multa de 25.500 euros, pero de aquella conducta quedaba pendiente un fleco judicial que se sustanció este miércoles en otro juzgado penal de la capital.

Y es que dentro de la nave había tres extractores, 24 lámparas halógenas, tres calefactores y cuatro ventiladores que se usaban para garantizar el rápido crecimiento de las plantas y, por lo tanto, mejorar la productividad del laboratorio. Pero para que funcionaran todos esos aparatos hacía falta mucha electricidad y el acusado decidió no pagar por ella. Se sospechó de la existencia de un enganche ilegal al suministro y se abrieron nuevas diligencias judiciales al mismo acusado, esta vez por un delito de defraudación del fluido eléctrico.

Para la vista por ese asunto se había llamado a declarar a numerosos testigos, entre ellos los funcionarios del instituto armado que participaron en la operación, aunque finalmente no fue necesario su testimonio. Como ya hiciera en relación al delito de tráfico de drogas el investigado admitió los cargos que se le atribuían. Reconoció que después de firmar el contrato para alquilar la nave y «con un claro ánimo fraudulento» ideó un sistema para derivar electricidad para su laboratorio sin que el contador registrara el consumo real durante cuatro meses. El desfalco para la empresa suministradora, en este caso Naturgy, fue de 2.494 euros, una cantidad que ahora el acusado deberá devolver a la eléctrica. Además, abonará otra multa de 960 euros.