El misterio sin resolver de los huesos humanos que aparecieron en la orilla del Miño en Pereiro de Aguiar

Marta Vázquez Fernández
M. Vázquez OURENSE

OURENSE CIUDAD

Los restos aparecieron en la orilla del río Miño, en un área de descanso de la N-120 situada frente a Barra de Miño
Los restos aparecieron en la orilla del río Miño, en un área de descanso de la N-120 situada frente a Barra de Miño Santi M. Amil

Las pruebas forenses no han podido determinar la identidad de los restos hallados hace un año junto a un área de descanso

15 may 2024 . Actualizado a las 18:23 h.

El hallazgo de varios huesos en la orilla del río Miño quedará como un misterio sin resolver. Un año después de que un particular localizara restos aparentemente humanos en las inmediaciones de un área de descanso de la N-120, en el municipio de Pereiro de Aguiar, el caso avanza hacia su archivo en el juzgado después de que fuera imposible determinar la procedencia de los vestigios.

El suceso tuvo lugar el 10 de abril del 2023. Un hombre estacionó su coche en un área de descanso de la N-120, a la altura de Pereiro de Aguiar y, al acercarse a su orilla para contemplar el espléndido paisaje que ofrece en ese punto el cauce del Miño se percató de que algo flotaba en el agua, muy cerca de la orilla. Se fijó un poco más y se dio cuenta de que eran huesos. Cogió el móvil y avisó a la Guardia Civil. 

Faltaban diez minutos para las cuatro de la tarde y poco después se personaban en el lugar agentes del instituto armado procedentes del puesto de Maceda. Bajaron hasta la orilla, a la que se puede acceder con relativa facilitad desde ese punto, comprobando que, efectivamente, aquello eran restos óseos y parecían humanos. Eso sí, no había cráneo ni huesos grandes, sino restos pequeños que, según fuentes del caso, podrían ser de brazos, piernas, manos o pies.

Enseguida se acordonó la zona y se activó un protocolo que facilitó que los servicios judiciales retirasen los restos para su traslado al centro de antropología forense de Verín. En esa unidad, perteneciente al Imelga, trabajaron durante meses para poder aportar alguna luz sobre lo que entonces era un misterio, y lo sigue siendo a día de hoy. Los análisis y pruebas forenses practicadas no han dado resultado y ni siquiera se ha podido determinar si los restos son de hombre o mujer o si se trataba de una persona joven o mayor. Los huesos, que podrían haber estado años en el agua, estaban tan deteriorados que no se pudo obtener de ellos información relevante.

De un cementerio 

En un primer momento se barajaron varias hipótesis. No se descartó que los vestigios pudieran ser de alguna persona desaparecida en la zona, pero no se hallaron coincidencias que pudieran confirmar esta sospecha. También se pensó que los huesos podrían proceder de algún cementerio cercano y esto último es algo que a día de hoy sigue sin descartarse, aunque tampoco se ha podido confirmar. No es la primera vez, cuentan fuentes del caso, que a la hora de vaciar fosas antiguas en los camposantos se opta por este tipo de soluciones poco ortodoxas. De ser así, es probable que los restos llevaran mucho tiempo en el agua y eso hubiera acelerado su deterioro, imposibilitando ahora que se pueda saber a quién pertenecían. 

La instrucción del caso la asumió en su día el Juzgado de Instrucción dos de Ourense, por estar en funciones de guardia en el momento de los hechos. Ahora todo apunta a que en las próximas semanas se decretará el archivo