«Mi madre se puso a trabajar con 50 años y lo hizo con algo que le apasionaba»

María Doallo Freire
María Doallo OURENSE

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Belén, junto a un mural con la imagen de su madre, Toña, en Consí, consá
Belén, junto a un mural con la imagen de su madre, Toña, en Consí, consá Miguel Villar

En Consí, consá, Belén García coge el relevo de Toña Decoración, que abrió hace cuarenta años

16 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Muchos ourensanos siguen llamando Toña Decoración a la tienda de interiorismo Consí, consá. Aunque hace por lo menos tres lustros que Belén García le cambió el nombre al local de su madre, Toña Rebollo, su sello es imborrable y, de hecho, una imagen de su cara a tamaño gigante cubre una pared del comercio. «Es un homenaje porque ella siempre va a ser la esencia de este lugar», dice la hija de la ourensana, que falleció hace dos años a los 88. La tienda está ubicada en la entrada de las galerías del parque de San Lázaro, en el centro de Ourense, pero no surgió ahí. «Mi madre se puso a trabajar con 50 años y lo hizo con algo que le apasionaba. Aunque nunca había hecho un proyecto de interiorismo fuera de casa, a nosotros nos traía locos. Había días que llegaba del colegio y nada más entrar, me avisaba de que mi cuarto había cambiado de habitación», recuerda Belén, que afirma que Toña llegó a decorar y estructurar 28 pisos, lo que le dio experiencia suficiente para abrir su propio comercio. «Mi padre fue subdirector general de Barreiros y se encargaba de montar las sucursales de la empresa, así que se mudaban cada poco», explica.

Toña Decoración empezó hace cuarenta años cerca de las torres del Pino. Era una tienda especializada en lencería de hogar. «Vendía productos muy exclusivos de mantelería, cortinas, juegos de cama...», cuenta Belén, que se sumó al negocio hace treinta años. Luego se pasó al centro, a una entreplanta en la propia calle Cardenal Quevedo, donde Toña añadió todo tipo de piezas de decoración a su oferta y, al poco tiempo, se movió al local en el que continúa su hija. «Cogimos este espacio porque el proveedor de una firma buenísima, que vendía las cosas más bonitas que te puedas imaginar, nos recomendó buscarnos un lugar con escaparate», cuenta la ourensana. «En este local empezamos una aventura que fue preciosa. La decoración es algo mágico, capaz de transformar cualquier sitio en algo muchísimo más bonito, y eso a mí me encanta», afirma Belén. «Tenemos fama de caros, pero lo cierto es que cuando la gente entra se sorprende porque la realidad es que nos adaptamos a todos los bolsillos. Tenemos telas desde los 17 a los 300 euros», explica.

En Consí, consá, Belén prioriza trabajar con pequeños autónomos. Hace proyectos de todos los estilos, que no tienen nada que ver, y su especialidad es llevar a cabo el interiorismo desde cero, es decir, encontrarse una casa vacía y darle vida. «Una cosa es poner cortinas y otra decorar ventanas. A mí me encanta imaginarme un espacio y transformarlo. Mi madre me enseñó que todo lo que hacemos con amor luce el doble y creo que esa es la clave del éxito de este negocio», apunta. Afirma que actualmente están de moda los papeles de pared, el producto que más le piden: «Puede cambiar un espacio por completo. A mí me gusta el estilo clásico renovado. Me gusta crear espacios jóvenes y frescos ayudándome de piezas únicas».