El retraso de la licencia municipal frena un centro para mayores y dependientes en Ourense

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

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Imagen del edificio que acogerá el nuevo servicio para mayores dependientes
Imagen del edificio que acogerá el nuevo servicio para mayores dependientes Santi M. Amil

La Fundación San Rosendo espera desde hace un año la autorización para las obras

22 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

La Fundación San Rosendo sigue esperando a que el Concello de Ourense expida la licencia para terminar las obras en un edificio de la avenida de Pontevedra de la ciudad. Se trata, en palabras del presidente de la entidad, José Luis Gavela, de un «proyecto estratégico» ya que permitirá abordar una remodelación de los servicios que tienen en funcionamiento y mejorar la asistencia, especialmente a personas dependientes. Esta obra permitirá completar la unidad de apoyo a mayores en el centro de la ciudad de As Burgas que incluye los apartamentos tutelados de Alfredo Romero y la residencia de la Alameda. Con la fase que está pendiente de esa autorización municipal, en la que se invertirán dos millones de euros, se crearán 28 plazas asistenciales y 13 puestos de trabajo. «Necesitamos terminarlo porque en este edificio es donde vamos a atender a las personas dependientes», apuntó Gavela, que apuntó que hace dos años que iniciaron la tramitación y uno desde que se incluyeron las modificaciones solicitadas y quedaron a la espera de la autorización.

Desde la Fundación San Rosendo recuerdan que el envejecimiento de la población hace que cada vez sea más acuciante la puesta en marcha de servicios orientados a la dependencia. El balance del año que acaba es un buen reflejo de esa realidad. La plantilla de la entidad creció un 7 %. Son ya 2.231 trabajadores a los que en este 2023 se sumaron 14 estudiantes de la primera promoción de FP Dual que se incorporaron a residencias del rural, donde se encuentra la mayoría de los centros de la fundación. De hecho, el 85 % de sus 73 recursos están en pequeños núcleos. La mayoría de ellos (60) se orientan a personas mayores, 11 atienden a usuarios con discapacidad y disponen de un centro de tratamiento de alcoholismo y otro de inclusión. En conjunto la entidad cuenta con 3.872 plazas, de las que cerca del 25 % (963) son concertadas.

El 99 % de los ingresos de la fundación proceden de sus propios usuarios aunque, según señalaba ayer su presidente, no se les ha repercutido el sobrecoste real que tanto la pandemia de covid como la inflación de los precios en los últimos dos años ha tenido en la cuenta de explotación. Esos sobrecostes junto a la subida de salarios ha disparado un 16,6 % el gasto, lo que ha hecho recomendable dilatar otros proyectos para hacer frente a las necesidades inmediatas. «El 2023 ha sido, desde el punto de vista financiero, difícil. Pero hemos asumido todos estos sobrecostes sin subvenciones y sin apenas repercutirlos sobre el usuario final. Tenemos una vocación social y en el entorno rural las pensiones son más bajas. Somos conscientes de que si incrementamos mucho [el precio] algunas personas no podrían seguir recibiendo unos cuidados que necesitan», apuntó.

Para el 2024 la entidad manejará un presupuesto de 70,2 millones de euros, lo que supone un incremento del 11,6 % con respecto al de este año que fundamentalmente viene motivado por el crecimiento de los costes laborales (que consumen en torno al 71 %) y los gastos de explotación. La fundación ha destinado 1,5 millones a inversión tanto en mantenimiento de las instalaciones en marcha como en los nuevos proyectos que están a punto de iniciarse o se esperan retomar tras meses de retrasos. El centro para personas mayores dependientes de A Coruña es uno de esos casos, ya que el hallazgo de restos arqueológicos paralizó el plan de obras previsto. Se prevé que este centro, con capacidad para 45 usuarios, genere 23 nuevos puestos de trabajo. La residencia de mayores de Pantón (Lugo), donde se abrirá también una unidad psicogeriátrica, sumará otras 70 plazas a la oferta de la entidad y 30 empleos más; cifras muy similares a las del centro programado en Verín, cuya obra también se ha retrasado.

Veinte centros de FP se suman al reto de crear tecnología que ayude a cuidar de los mayores

La Fundación San Rosendo quiere aprovechar el 2024 para extender a toda su red asistencial un nuevo modelo de atención de creación propia y orientado a personalizar y humanizar al máximo el servicio. El plan se ha estudiado y diseñado durante los últimos cinco años y está a punto para aplicarse, según aseguró José Luis Gavela. El presidente explicó que este nuevo modelo aborda cuatro fases: la preparación para el ingreso, la acogida, la vida en el centro y el momento final o despedida. La historia de vida de la persona, el plan de atención personalizado, la fijación de profesionales de referencia y unidades de convivencia y la humanización de espacios son algunas de sus claves. Gavela, que agradeció al equipo de trabajadoras de cinco residencias que se encargó de desarrollar el modelo, también recordó la otra gran apuesta de la entidad: aplicar la innovación tecnológica a los cuidados. La entidad ya tiene su propia aplicación para conectar a las familias con los centros. Han probado en algunos una plataforma de actividades interactivas y un sistema para comunicar a usuarios y enfermeras. Además, participan en el programa InnovaTech FP donde han lanzado un reto: crear un sistema tecnológico que ayude en el cuidado de las personas mayores, especialmente en el caso de caídas y deambulaciones. Eso sí, ha de ser «mínimamente invasivo y que respete al independencia, autonomía y privacidad de los usuarios», aclaró Gavela. Una veintena de centros de FP trabajan ya en el desarrollo de proyectos para responder a ese reto de la fundación al que también se han adherido una decena de empresas entre las que están Pérez Rumbao, Finsa, Aceites Abril o Roberto Verino.