La obra del ascensor de Ervedelo cumple cinco meses parada

Fina Ulloa
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Los vecinos lamentan que se retiraran las escaleras y que las obras estén paradas
Los vecinos lamentan que se retiraran las escaleras y que las obras estén paradas Miguel Villar

Los vecinos lamentan que se retiraran las escaleras a Avilés de Taramancos

04 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

«A mí me han complicado la vida bastante. Y lo peor es que esto no tiene trazas de avanzar», lamenta Laura, una vecina de la calle Avilés de Taramancos de Ourense. Señala hacia la zona en la que antes había unas escaleras para subir al puente de la calle Ervedelo. El acceso peatonal se eliminó el pasado 6 de febrero, jornada en la que se anunciaba el inicio de las obras para construir un ascensor para facilitar la movilidad a los muchos vecinos que utilizaban este punto de doble conexión entre las viviendas ubicadas a lo largo del paseo fluvial y la zona más elevada de la ciudad, bien hacia la calle Progreso o hacia O Couto.

Laura confiesa que en aquel momento le pareció una gran idea por la que merecía la pena el sacrificio de unos meses de obras. «Mi madre es mayor y vive en O Couto. Me acerco por las mañanas para llevarle la compra y lo que necesite. Antes de que quitaran las escaleras, iba también a mediodía y luego por la tarde; pero ya no me da la vida para tanto. Eran cinco minutos y ahora con el rodeo que tengo que dar no me lleva menos de quince. Lo del mediodía ya es imposible porque tengo que volver a trabajar, pero si los niños se retrasan algo por la mañana, sacar la media hora de ir y venir es imposible», explica. «La idea me sigue pareciendo buena, pero lo que no entiendo es por qué se dieron tanta prisa en quitar las escaleras si la obra sigue parada», concluye. Es la misma pregunta que se hacen otros ciudadanos a los que este proyecto les ha obligado a modificar sus rutinas. «Las obras molestan siempre, es algo que tienes que aguantar un tiempo para que se hagan cosas y mejorar, pero el problema es que aquí tenemos los inconvenientes pero la obra no está. La gente desespera porque no le ve sentido al sacrificio, llevamos casi medio año y no se está haciendo nada», matiza Francisco Javier. «A estas alturas tendrían que estar a punto de terminar, pero ni ascensor, ni escaleras, ni obra», resume este vecino.

La paralización se justificó inicialmente por una línea de media tensión que era necesario mover de lugar para ejecutar los trabajos y, para ello, tramitarlo con la empresa y organismos implicados. «El problema está en que no hubo nada de planificación. Se supone que el que hace un proyecto tiene que tener estudiado dónde va a trabajar. Y una línea eléctrica no es un inconveniente que surja de repente. Ya estaba ahí. No puedes quitar un acceso por una obra sin saber que la vas a empezar», razona Chema. «Decían que se haría una pasarela peatonal provisional, pero ahora se comenta que la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil no deja. Esto es mucho trastorno para mucha gente», concluye este vecino.

También hay no residentes afectados. Son clientes de negocios del barrio como Carmen, que reside en la calle Juan XXIII y acude a una peluquería de Avilés de Taramancos. «Antes me quedaba cerquita. Bajaba por las escaleras y listo. Ahora tengo que dar un rodeo enorme. Dicen que se han encontrado con algo que no sabían, pero lo normal es que hubieran esperado al último momento para retirar el acceso. Se han precipitado», opina.

Martín es otro de los que usaba habitualmente la escalera. En su caso, para ir al gimnasio de su elección. «Me quedaba a cinco minutos de casa; ahora tardo entre diez o quince», relata. «Me supuso ajustar un poco los tiempos para llegar a todos lados, pero creo que para la gente que vive por aquí es un gran inconveniente. Era una escalera muy cómoda para ir al centro y también hay muchos de la calle Ervedelo y O Couto que hacen vida por aquí, hay una cafetería a la que vienen muchos vecinos de arriba», comenta.

Peor con calor

Uno de los clientes del negocio hostelero es José Luis, un jubilado que vive en O Couto. «Venía casi todos los días porque aquí nos juntamos unos amigos y me llevaba diez minutos ir y lo mismo volver. Ahora tengo que ir o al puente del final o subir por el pabellón. No me queda otra salida», apunta. Tanto él como el compañero con el que comparte charla recuerdan que ahora que empiezan a subir las temperaturas el rodeo no es agradable.

«Non entendemos por que non se repuxo a acera despois de facer o do transformador»

La escalera que unía Ervedelo y Avilés de Taramancos no es lo único que ha desaparecido de la zona afectada por el proyecto de construcción de este elevador que forma parte del plan Ourense vertical que el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, puso en marcha en el tramo final de su primer mandato. También ha desaparecido la acera de la margen derecha. «Aunque se quiera ir andando por aquí, no se puede, salvo que te metas por donde pasan los coches, y es un peligro. Además las vallas que han dejado no te dejan ver ni si vienen», dice Marta.

Tampoco entiende por que no se repone esa acera Luis. «Cortaron para o da rede eléctrica que tiñan que mover, pero iso xa o fixeron. Supoñemos que está arranxado porque pararon vai dous ou tres meses. Pero non volveron habilitar o paso, así que non queda outra que baixar ao paseo do río, ir cara atrás e despois volver cara adiante», señala este vecino de O Couto. «Eu antes viña da casa á oficina en cinco minutos pola escaleira, e agora teño que dar a volta por Portocarreiro e lévame entre dez e quince. E se teño que saír de aquí cara o centro, pois tamén teño que dar outra boa volta», cuenta.

«Isto é unha tomadura de pelo. Facer, farano, pero non sabemos en que século», bromea un octogenario que parece poco convencido de que se le vaya a sacar rendimiento a un proyecto que inicialmente se presupuestó en algo más de medio millón de euros. En febrero tendrían que haber comenzado a contar los cinco meses previstos para su ejecución. «Xa veremos canto tempo vai funcionar o ascensor e canto estará parado, como lle pasa as ramplas», sentencia.