El tercer comienzo de Vitalii, médico ucraniano residente en Ourense: «Allí era cirujano pediátrico, aquí quiero trabajar en Urgencias»

María Cobas Vázquez
maría cobas OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Vitalii hará la residencia en el centro de salud Nóvoa Santos de Ourense.
Vitalii hará la residencia en el centro de salud Nóvoa Santos de Ourense. Santi M. Amil

Llegó hace seis años a España como refugiado y los últimos tres trabajó en el Punto de Atención Continuada de O Barco de Valdeorras

24 may 2023 . Actualizado a las 10:31 h.

Treinta y un nuevos médicos comenzaron ayer su formación como residentes en el área sanitaria de Ourense, Verín y Valdeorras. Durante los próximos años —cuatro o cinco, según la especialidad— trabajarán en centros de salud y hospitales de la red pública de la provincia. Entre los que comienzan está Vitalii Parashchenko, aunque en realidad para él es un segundo inicio. O tal vez el tercero.

Parashchenko, ucraniano de 1987, se licenció en Medicina en su país, donde se especializó en cirugía pediátrica. Casado y con dos hijos —que ahora tienen siete y diez años—, la posibilidad de que lo mandasen a trabajar a una zona de conflicto le llevó a pedir asilo en España. En aquel momento llevaba unos tres años trabajando. De eso hace seis. Porque aunque el estallido oficial de la guerra en Ucrania no fue hasta febrero del 2022, lo cierto es que el conflicto armado con Rusia se remonta al 2014, cuando los de Putin invadieron y anexionaron la península de Crimea. Viendo la situación, la familia decidió huir. Llegaron a Murcia y después Cruz Roja los trasladó hasta O Barco de Valdeorras, donde han estado residiendo hasta ahora. En un principio, mientras Vitalii conseguía la homologación de su título, trabajó en un sector que nada tenía que ver con la sanidad. «Fue un proceso largo», cuenta, pero con la ayuda de la oenegé lo consiguió. Además, le dio tiempo a ir aprendiendo el idioma —que domina con fluidez—. Ya con permiso para ejercer la Medicina, durante los tres últimos años ha trabajado para el Sergas en el punto de atención continuada barquense. «Hacía traslados en la ambulancia medicalizada, compaginándolo con algunas guardias en el servicio de Urgencias del Hospital de Valdeorras», relata. Ahí descubrió su verdadera vocación, lo que le llevó a preparar el examen mir. No fue fácil, confiesa, lo de compaginar estudios y trabajo con la vida familiar. Pero lo logró. Acaba de conseguir plaza como residente de familia en el centro de salud Nóvoa Santos de Ourense.

Será su tercer comienzo, tras el primero en Ucrania y el segundo ya en Galicia. La familia se muda a la ciudad de As Burgas. Él va de avanzadilla, pero cuando remate el curso escolar se mudarán los cuatro. «Teniendo que trabajar todos los días en Ourense no puedo vivir en O Barco —son 120 kilómetros de trayecto y una carretera en malas condiciones—, así que nos mudamos todos. Me hubiese quedado en Valdeorras, estamos muy a gusto, pero no es posible hacer el mir allí», lamenta.

La formación en medicina de familia está concentrada en cinco centros de salud de Ourense, O Carballiño, Xinzo, Allariz y Verín. La residencia será en un ambulatorio, aunque Vitalii no ve su futuro como médico de cabecera. «Mi pasión son las Urgencias, quiero trabajar en un hospital», señala, pero al no haber especialidad para ese servicio, tiene que formarse en atención primaria. Cuenta que no se planteó regresar a la cirugía pediátrica. «Llevo mucho tiempo sin ejercerla», apunta. Y añade: «Aquí quiero trabajar en Urgencias, estoy enamorado del servicio».

Vitalii y Anastasia, que es como se llama su esposa, también tienen claro que su futuro está aquí. «Nuestra idea es quedarnos. Ourense me encanta. Es una ciudad muy bonita y muy acogedora», señala. De momento serán cuatro años, los que dura la residencia.

Un total de 46 residentes

Ayer, Vitalii acudía con el resto de sus compañeros al acto de bienvenida en el Colegio Médico ourensano, aunque en realidad él ya está colegiado desde hace tres años. Horas antes, en el CHUO era recibido, junto al resto de compañeros, por el gerente del área sanitaria, Félix Rubial; el presidente de la comisión de docencia, Jesús García Mata; y la jefa de estudios de la unidad docente multiprofesional de atención familiar y comunitaria, Sandra Pardo. La treintena de facultativos forman parte del grupo de 46 residentes que inician su formación, y que incluye también enfermeros, farmacéuticos y psicólogos.

Las unidades docentes con mayor número de residentes este año son la multiprofesional de atención familiar y comunitaria, con doce (siete médicos y cinco enfermeras) y salud mental, que recibe la mayor promoción de su historia, con siete residentes (uno de psicología, tres de psiquiatría y tres de enfermería especializada). También crece el número de residentes de enfermería, con un total de doce (cinco de familiar y comunitaria, tres de salud mental, dos de pediatría y dos de obstetricia y ginecología).

En cuanto a los médicos, siete se formarán en medicina familiar y comunitaria, tres en anestesiología y reanimación, pediatría y psiquiatría; dos en radiodiagnóstico; y uno en medicina interna, cirugía general, aparato digestivo, hematología, medicina intensiva, nefrología, neumología, oftalmología, oncología médica, cirugía ortopédica y traumatología, obstetricia y ginecología, otorrinolaringología, medicina preventiva, medicina del trabajo y urología. También se incorporan una residente en farmacia y otro en psicología.

De su formación se encargarán un total de 113 profesionales.