Vladislav Daniel, el niño ucraniano que tiene padrinos de Ourense

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

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Juan Francisco Fidalgo, Antonina con Vladislav, Marina Joga y la abuela el pequeño, Zhanna, en un momento del bautizo
Juan Francisco Fidalgo, Antonina con Vladislav, Marina Joga y la abuela el pequeño, Zhanna, en un momento del bautizo Santi M. Amil

El pequeño Vladislav Daniel, nacido el pasado verano, celebró su bautizo arropado por una familia de acogida integrada por más de veinte miembros

07 may 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

La sonrisa iluminó los rostros de Antonina Bogachuk y su madre Zhanna cuando se bajaron del vehículo que les acercó hasta la iglesia parroquial de la Inmaculada. La ocasión merecía la alegría, porque acudían para bautizar al pequeño Vladislav Daniel, nacido el pasado 23 de julio en el Complexo Hospitalario de Ourense, pero sobre todo porque iban a celebrar ese momento rodeadas de caras amigas a pesar de hallarse a miles de kilómetros de su país natal: Ucrania. A las puertas del templo les esperaban una veintena de personas de todas la edades que, por distintas razones, se han ido convirtiendo en una gran familia de acogida, una red de apoyo que no es de sangre, pero que las han protegido desde que llegaron huyendo de la guerra, en marzo del 2022, con la expedición SOS Ternópil Galitzia.

Frente a la iglesia estaban quienes les abrieron las puertas de su propio hogar nada más salir del Seminario de Ourense (donde fueron alojados inicialmente los refugiados ucranianos nada más llegar a la ciudad de As Burgas); la familia propietaria del piso que ocupan en la actualidad y dos de sus vecinas, también ucranianas, que residen en el mismo edifico. Tampoco faltaron quienes les han ido acompañando en todo este camino (incluso en el paritorio del CHUO) para que nunca se sintiesen solas ni les faltase lo más necesario. Juan Francisco Fidalgo y Marina Joga Martínez fueron los padrinos del pequeño Vladislav Daniel en una ceremonia «un poquito diferente a la de Ucrania», según apuntaba la orgullosa mamá. Antonina se maneja ya bastante bien con el idioma y de hecho contestó y leyó en castellano durante los distintos momentos de la ceremonia que ofició el sacerdote Alberto Diéguez.

El párroco de la Inmaculada, por cierto, tuvo el detalle de incorporar también la bendición para el padre del niño, aunque este no estaba presente. Al menos físicamente, porque en la mente de todos estaba la ausencia de Vitalii Smovzh que, como todos los hombres en edad de combatir, se quedó en Ucrania mientras su mujer embarazada huía de los peligros de la guerra, acompañada de su madre Zhanna y su abuela Svitlana quien, por cierto, hace unos meses decidió regresar a su país. Eso sí, tanto el padre como la bisabuela podrán ver cómo ha sido este día tan especial para el pequeño Vladislav Daniel ya que su familia ourensana había pensado en todo y, entre los invitados, también estaba un fotógrafo profesional para inmortalizar la jornada. «Es un momento muy bonito y estamos muy, muy contentas. Y también agradecidas», resumía Antonina tras la ceremonia y antes de emprezar la ronda de fotografías tras las que, todos juntos, se fueron a disfrutar de la comida.