Piden que no se rebaje la pena a los asesinos del preso ourensano que salió de permiso

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Óscar G. L. y Francisco Javier G. H. fueron declarados culpables de haber dado muerte a su amigo Fernando Iglesias Espiño, cuando salió de permiso penitenciario.
Óscar G. L. y Francisco Javier G. H. fueron declarados culpables de haber dado muerte a su amigo Fernando Iglesias Espiño, cuando salió de permiso penitenciario. MIGUEL VILLAR

La Fiscalía solicitó, en el recurso de apelación, que se mantenga los 20 y 21 años de cárcel que impuso la Audiencia de Ourense

15 nov 2022 . Actualizado a las 18:18 h.

La Fiscalía ha solicitado la confirmación integra de la sentencia de la Audiencia Provincial de Ourense que condenó, de acuerdo con el veredicto del tribunal del jurado, a 20 y 21 años de prisión, respectivamente, a dos hombres por matar, para hacerse con una herencia, a un amigo al que habían conocido en la prisión de O Pereiro de Aguiar, en Ourense. Informa de esto el ministerio público tras celebrarse en la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) la vista por el recurso de apelación.

Las defensas han pedido la libre absolución o, en su defecto, que los condenen a penas inferiores a las que dicta la sentencia. Los dos hombres fueron condenados por un delito de asesinato y otro de estafa y, respecto a uno de ellos, se tuvo en cuenta la atenuante de colaboración, puesto que facilitó de manera voluntaria la localización del cadáver a los agentes policiales.

El crimen

En la sentencia se indica que la víctima salió de la prisión el 11 de agosto del 2018 para disfrutar de un permiso penitenciario y se dirigió, «como era habitual», a una explotación agraria donde ese día se encontraban los dos acusados, quienes, «siguiendo el plan que habían convenido previamente, lo golpearon con un objeto contundente en la cabeza hasta ocasionarle la muerte». Después trasladaron el cuerpo del fallecido hasta una finca cercana propiedad de la familia de uno de los acusados. El tribunal del jurado popular consideró probado que, tras asesinar a la víctima, los hombres se apropiaron de sus tarjetas de débito y de prepago, mediante las cuales efectuaron sustracciones de dinero hasta alcanzar un total de 22.490 euros, de modo que dejaron la cuenta bancaria en 2,46 euros. En la sentencia también se destaca como elementos esenciales para el veredicto la posición de los teléfonos móviles y, en concreto, «la exhaustiva exposición» que realizó uno de los agentes sobre la red de datos y las antenas repetidoras, lo que por el teléfono del fallecido pudo reflejar que «se encontraba acompañado de los dos acusados en el marco horario después del cual nadie volvió a verlo con vida».