La fiscala del crimen del parricida en Ourense: «Para los acusados la vida de ese hombre solo valía 22.490 euros»

Marta Vázquez Fernández
marta vázquez OURENSE / LA VOZ

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Los dos acusados, en la última sesión del juicio
Los dos acusados, en la última sesión del juicio MIGUEL VILLAR

Las defensas no ven pruebas de que los imputados cometieran el asesinato y piden al jurado que, ante la duda, absuelvan

13 may 2022 . Actualizado a las 17:14 h.

Lo intentaron una vez, pero fallaron. A la segunda, Francisco Javier González Hermida y Óscar González López habrían logrado su propósito de matar a Fernando Iglesias Espiño porque querían robarle una herencia. «22.490 euros; eso es lo que valía para ellos la vida de Fernando», sostuvo este viernes la fiscala del caso durante su turno de conclusiones. Tras una semana de juicio en la Audiencia Provincial de Ourense, la vista por el crimen del parricida —lo habían condenado en 1996 por matar a su esposa e hijos— llegó a su fin con una intensa jornada en la que las partes explicaron al jurado sus argumentos. Eso sí, las deliberaciones no comenzarán hasta el miércoles, por el festivo de las Letras Galegas.

En su alegato final la representante del ministerio público vio probada la participación de los dos acusados en la muerte del recluso, cuya pista se perdió el 11 de agosto del 2018, tras salir de prisión con un permiso de fin de semana. Solía quedarse en la granja que Hermida tenía en Maside, y aquella mañana llegó a la explotación sobre las once. «Las geolocalizaciones de los móviles nos dicen que a esa hora tanto él como los acusados estaban allí», afirmó Sonia Rodríguez, que tiene entre sus bazas principales un informe de la Guardia Civil en el que, tras analizarse los teléfonos, se logró hacer una secuencia del crimen y de los movimientos posteriores de los acusados, a los que se situó primero en la zona en la que apareció el cadáver y, en los días siguientes, en las inmediaciones de los bancos de los que se fue sacando dinero de la cuenta de la víctima hasta saquearla. «Óscar y Francisco son culpables de este crimen», dijo al jurado, recordando que el primero fue quien señaló dónde estaba el cuerpo.

Óscar González López bajando del furgón que lo trasladó desde la cárcel a la Audiencia Provincial de Ourense
MIGUEL VILLAR

Pero que supiera el lugar del enterramiento de Espiño, que murió tras recibir cuatro golpes en la cabeza y fue sepultado envuelto en bolsas de plástico, no significa que lo matara y a esto se agarra el abogado de Óscar González. «Mi cliente admite que sacó del cajero 5.340 euros dinero de la cuenta corriente de Espiño, pero no es capaz de cometer un delito de sangre», alegó Valentín Blanco, que da por buena la versión de su cliente en relación a que fue Hermida quien le dio las tarjetas de crédito y también quien le dijo, cuando ya ambos estaban detenidos, dónde había enterrado al preso. Esta parte también se refirió a la ausencia de vestigios biológicos que relacionen a su cliente con los hechos, ya que no se encontraron restos de ADN en ningún sitio, y puso en duda la fecha de la muerte. «Una camarera lo vio el 13 de agosto», aseguró, solicitando al jurado que, ante cualquier duda, absuelva a su cliente.