El autor del tiroteo en la gasolinera de Vilamarín alegó ante la jueza que solo quería «asustar» a sus víctimas

Marta Vázquez Fernández
M. Vázquez OURENSE

OURENSE CIUDAD

Santi M. Amil

El detenido, al que se investiga por intento de asesinato, entregó a los agentes munición para matar jabalíes

11 mar 2022 . Actualizado a las 16:00 h.

No tenía intención de matar a las víctimas, sino solo de «asustarlas». Este fue el argumento que esgrimió ante la jueza Ernesto M. M., un vecino de Amoeiro de 48 años que el pasado martes disparó a cuatro personas que se encontraban en la cafetería de la estación de servicio de Tamallancos (Vilamarín). Tres de los heridos eran el novio de su hija y los padres de él, con los que previamente había quedado el acusado. Se habían desplazado desde la localidad coruñesa de As Pontes de García Rodríguez para verse con Ernesto y su hija, ya que entre los más jóvenes de la familia, que son pareja desde hace meses, se había producido una situación controvertida.

La chica, que tiene 17 años, asegura haber sido víctima de malos tratos por parte del novio, de 18, y este hecho provocó que hace algunos días regresara desde As Pontes hasta la casa de sus padres, en Amoeiro. A su progenitor le contó que el chico le daba «mala vida» y esta circunstancia hizo encolerizar al padre, según ha trascendido.

Pero Ernesto asegura que, aunque quiso vengarse por lo que le habían hecho a su hija, nunca tuvo intención de causar daños graves a su familia política. En presencia de la magistrada, de su abogado y de la fiscal del caso, el investigado relató que en la tarde del 8 de marzo, la fecha señalada por ambos clanes familiares para sentarse a hablar y buscar una salida a la situación, salió de su casa con intenciones bien distintas a las de tener una conversación. En el coche, en el que también iba su hija, llevaba una escopeta cargada con cartuchos y entre sus ropas, otros dos proyectiles «por si le hacían falta».

 Al llegar a la gasolinera, donde aguardaban las víctimas ajenas a lo que les esperaba, solo se bajó él del coche. Entró en el local y se puso a disparar sin darles opción de defenderse. «Les disparé a las piernas», aseguró en el juzgado el investigado, que no aclaró como algunos de los heridos tienen heridas graves en las extremidades, a uno se le contaron hasta 22 perdigonazos, pero también recibieron disparos en el pecho que les afectaron a órganos vitales. Entre los afectados por el tiroteo se encuentra,además, un vecino de Vilamarín que estaba en el bar echando la partida con sus amigos.

Impacto de bala en un vehículo tras el tiroteo
Impacto de bala en un vehículo tras el tiroteo MIGUEL VILLAR

Todas las versiones recogidas hasta el momento coinciden en que las dos familias habían quedado para verse en la estación de servicio y, si bien la de las víctimas admite la existencia de un conflicto entre la pareja, niega que hubiera habido malos tratos. La hija del detenido, que presenció el tiroteo desde el coche, también confirmó que el encuentro era «para hablar».

Ha trascendido asimismo que durante el arresto, que tuvo lugar minutos después del tiroteo, cuando Ernesto M. M. volvía a su vivienda, los agentes de la Guardia Civil le incautaron la escopeta, entregando también el sospechoso los dos cartuchos que llevaba guardados, uno de ellos apto para la caza de jabalíes.

El sospechoso se encuentra en prisión provisional sin fianza desde la tarde del jueves. De momento se le investiga por dos delitos de asesinato en grado de tentativa y uno más de homicidio, también intentado. La investigación continúa abierta.