«Aquí no les enseñaremos nada a sus hijos, pero lo aprenderán todo»

Javier González Sobrado
javier g. sobrado OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Los niños juegan y aprenden en lugares como este claro en un bosque en Castro de Beiro.
Los niños juegan y aprenden en lugares como este claro en un bosque en Castro de Beiro. Santi M. Amil

Aloumiños no Bosque, en Castro de Beiro, es un espacio de juego en la naturaleza

11 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En los años 50 del pasado siglo, docentes de países nórdicos como Dinamarca o Suecia creyeron que la sociedad occidental se estaba desligando demasiado de la naturaleza y de los conocimientos que alberga el desarrollo autónomo de las personas en el medio. Por ello, se crearon espacios de juego en la naturaleza para niños. Lugares que buscaban enfatizar la enseñanza en el medio y algunos tipos de aprendizaje alternativo y autónomo, y que a día de hoy cuentan con representación en varios países del mundo. En Galicia hay cuatro lugares de este tipo. Amadahi en A Coruña, Nenea en Lugo, Foresta en Pontevedra y, Aloumiños No Bosque, en Castro de Beiro (Ourense).

«Aquí no les enseñaremos nada a sus hijos, pero lo aprenderán todo». Con esta cita, cuya autoría no recuerda pero que considera inspiradora, Victoria Aragonés, una de las monitoras de Aloumiños no Bosque, define la intención de este espacio de cara a los infantes que disfrutan de sus actividades. «Buscamos que os nenos aprendan a través da participación libre e sempre baseándonos nas súas inquedanzas e nos seus intereses», explica. Además, asegura que de este modo, los niños sienten la necesidad de seguir aprendiendo aquello que realmente les gusta, sin que nadie se lo imponga.

Este espacio fundamenta su relación con los niños en el juego y el aprendizaje, pero sobre todo en que esto ocurra al aire libre y en el medio. «Aquí, os peques pasan a maior parte do tempo, por non dicir todo o tempo, na natureza. Temos unha serie de bosques de referencia», subraya.

Existen toda una serie de enseñanzas que con la extrema urbanización de la sociedad se han ido perdiendo, sobre todo entre los más pequeños. Hoy, muchos niños no aprenden a orientarse ni a situar los lugares dentro del entorno natural, ni tampoco a conocer las características del mismo. Este tipo de espacios pretende recuperar estos conocimientos para la crianza. «O contacto permanente ca natureza fai que as peques sexan auténticas expertas en plantas, árbores, bichos...», apunta la monitora.

Aunque el espacio cuenta con un refugio situado en una finca en Castro de Beiro -dedicado a actividades muy puntuales «nas que necesitemos estar ben recollidos», asegura Victoria-, los niños se mueven por los montes de su entorno acompañados de sus monitores y aprovechan para realizar multitud de actividades, como un mapa de los bosques cercanos a su «sede», o un herbario de arcilla con el cual consiguen aprender los nombres y propiedades de diferentes plantas y flores.

La convergencia de estas dos líneas esenciales en la filosofía de Aloumiños no Bosque -el aprendizaje autónomo y la actividad en el medio natural- se ejemplifican en cómo desde el espacio ayudan a los niños a aprender a escribir las letras y los números. En vez de recurrir a una pizarra y un trozo de tiza, los niños que acuden a este espacio de juego utilizan algo tan sencillo como un suelo de tierra y un palo. «Alí escriben as letras que queren ir coñecendo e decóranas con follas, paus... Dalgunha maneira viven ese procedemento e sae totalmente delas. Nós non diriximos o que teñen que facer», cuenta Victoria.

Por ahora, este espacio solo acepta a niños entre los dos y los seis años, al menos dentro de la actividad diaria. En situaciones especiales, Aloumiños no Bosque también oferta una serie de campamentos, como los que se celebran este verano. Durante todo el mes de julio y la primera quincena de agosto, niños de entre dos y nueve años podrán participar en actividades que se rigen por la misma filosofía del espacio de juego. Serán en horario de mañana, de 9.30 a 14.30 horas, y en ellas los pequeños podrán disfrutar del juego libre al aire libre, y establecer fuertes lazos con el medio natural.