Ourense, Barbadás y Ribadavia intentan usar el nivel medio para combatir el virus

OURENSE CIUDAD

Cierre de A Veronza, en Ribadavia
Cierre de A Veronza, en Ribadavia Santi M. Amil

Los tres cuerpos de policía anunciaron que se coordinarían para controlar botellones, cierres y ruidos en la capital

09 jul 2021 . Actualizado a las 23:47 h.

La noche del viernes empezó en la ciudad de Ourense como otras tantas, de un modo que poco se diferencia con la vida antes del covid. Con los Vinos llenos de gente debatiéndose en la disyuntiva entre salir o no salir. Pero no fue una noche más para los vecinos de la capital, así como para los de los concellos de Barbadás y Ribadavia, que volvían al nivel medio de restricciones por el avance del coronavirus: muchos más casos en muy pocos días.

Por primera vez desde que comenzó la pandemia, a los tres municipios se les ofreció -más bien se les requirió- un salvoconducto para acceder al ocio nocturno. Una PCR o una prueba de antígenos negativa, o la certificación de haber completado la pauta de vacunación o haber pasado la enfermedad por covid-19 en los últimos seis meses. Cualquiera de estas opciones valió para acceder a los locales de ocio nocturno (aunque no todos abrieron sus puertas), tal y como estableció la Xunta para los concellos en nivel medio de restricciones

Para lo que ni siquiera una prueba negativa valdría era para el botellón, práctica que se extendió por plazas y parques de la ciudad en las últimas semanas. Pero durante las primeras horas, al menos, Ourense no salió a beber a la calle. Al cierre de esta edición el grueso de la gente que se quedó o llegó a las zonas de fiesta de la capital aprovechó la calurosa noche ourensana para disfrutar de las terrazas.

La Policía Local, la Autonómica y la Nacional se reunieron ya de noche, con gran secretismo, para establecer un plan de actuación y precintar determinados lugares.

Donde también quisieron evitar concentraciones fue en Ribadavia. A causa de la subida de casos y la implantación de las nuevas restricciones, la Policía Local cerró varios espacios que, señalan desde la alcaldía de la villa, son clave en la actividad nocturna, tales como A Veronza o la Alameda. Del mismo modo, los efectivos de la Guardia Civil reforzaron su actuación en la localidad. «Esperemos que os mozos colleran respecto despois dos gromos orixinados estes días», expresaba la alcaldesa Noelia Rodríguez.