Las nuevas restricciones limitan el botellón y dejan los pubs a medio gas en Ourense

OURENSE CIUDAD

La Policía Local tramitó ocho actas, de las cuales solo dos tuvieron relación con las medidas por el covid-19

10 jul 2021 . Actualizado a las 20:57 h.

Con mucho calor y cierta incertidumbre, Ourense se presentó ante la noche del viernes, la primera de cuantas serán con el nivel medio de restricciones en la capital.

El primer escenario donde se pudo baremar cuanto afectaron las nuevas restricciones en las dinámicas de la noche fue la zona de Vinos. Pero aquí la vida parece seguir igual. La rúa dos Fornos y sus aledañas se encontraban llenas de gente estirando la cena y optando por aprovechar la casi sofocante temperatura nocturna para hacer uso y acopio de terraza.

Pero esta fue la única faceta del Ourense intempestivo que se mantuvo inmutable al estilo de los últimos días. La gran mayoría de parques y plazas de la ciudad no vieron a gente reunirse alrededor de la bolsa del supermercado y el vaso de litro lleno de hielos, como tampoco los pubs del casco histórico albergaron controladas muchedumbres en sus interiores, o al menos no la mayoría.

El ocio nocturno de la capital se vio representado en tres tipos de situaciones de las cuales la primera fue, con mucho, la más habitual: locales vacíos. Luces, música, alguien dispuesto a servir en la barra y alguien más esperando a recibir en la puerta, pero pistas desiertas y establecimientos sin personas ni consumiciones. Un importante porcentaje de los pubs de la ciudad no recibieron visitas en la noche del viernes. Lo requerido para entrar a cualquiera de ellos era una PCR o test de antígenos negativos, aunque también valía un certificado de haber recibido la pauta de vacunación al completo o de haber superado la enfermedad por covid-19 en los últimos seis meses. Pero no muchos ourensanos se decidieron a presentar alguno de estos salvoconductos. «Por ahora solo pudieron pasar un par de sanitarios que ya estaban vacunados. No estamos preparados aún para estas medidas. Este fin de semana, el ocio nocturno de Ourense no lava las camisas», explicaba el propietario —haciendo también las veces de portero— de un establecimiento de la praza do Correxidor.

Fue en los locales de la rúa Pizarro donde se dio mayormente el segundo de los tipos de situaciones del viernes noche: gente en los pubs, aunque no con la afluencia de las últimas semanas. Aquí si presentaron los ourensanos sus credenciales de acceso al ocio nocturno, desmontando la tónica de establecimientos vacíos que reinó en el resto de la ciudad. Aún así, fue en este vial del casco histórico que locales como Templo decidieron, ya de inicio, no abrir sus puertas a causa de la situación sanitaria.

Agostiño Iglesias

Y por último, aunque con diferencia lo que menos ocurrió, también hubo pubs que decidieron premeditadamente pasar por encima de las normas. «Yo pido las PCR negativas. Algunos las tienen y otros no, pero dejo entrar. Aún no estamos preparados para esto», expresaba el portero de un establecimiento de la rúa San Francisco. En este caso, el local sí se hallaba lleno de gente.

Más policías que botellones

Tres de los cuerpos de las fuerzas de seguridad —la Policía Nacional, la Policía Local y la Policía Autonómica— realizaron un dispositivo conjunto la noche del viernes para controlar la práctica del botellón.

Uno de los puntos álgidos del consumo de alcohol en las calles, la praza das Mercedes, fue uno de los primeros lugares en ser intervenidos, en este caso por efectivos de la Policía Nacional. Los agentes acudieron al lugar en dos furgones e hicieron acto de presencia durante unos minutos. Sin embargo, la ausencia de actividades ilícitas —y de personas— en la zona impidió mayor incidencia. Fue a las 4.15 horas, según señalan desde la Policía Local de Ourense, que tuvo que ser solventado un botellón en este preciso lugar.