Junio, un mes de «bisagra estacional» con el día más lluvioso del año en la ciudad de Ourense

Pablo Varela Varela
p. varela OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Miguel Villar

«En fechas como estas podemos tener pocos días de precipitación pero hablamos de lluvias diferentes», apunta el climatólogo Dominic Royé

19 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La tormenta del pasado domingo, con un «reventón» en forma de vientos circulares en diversos puntos de la capital provincial, también dejó el índice más alto de precipitaciones en lo que llevamos de año en Ourense ciudad. Atendiendo a los datos de Meteogalicia, en base a la estación meteorológica que está situada en las inmediaciones del CHUO, 30,2 litros por metro cuadrado durante la jornada dominical.

Hay que remontarse al pasado 9 de febrero, en el ecuador de una tanda de seis días consecutivos con lluvias, para encontrar cifras parecidas. En aquella jornada fueron 29,6 litros por metro cuadrado en la urbe de As Burgas, pero en el contexto de un mes donde la caída de agua desde las alturas suele ser más regular. Para hacerse a una idea de esto último, basta con un dato: en febrero de este año, de 28 días, las nubes descargaron lluvia un total de 16.

«Por el paso de frentes, las precipitaciones de febrero pueden ser más continuas y, en algún momento, intensas. Digamos que están más repartidas a lo largo de los días. Junio, por otro lado, es un mes de transición entre la primavera y el verano, en los que pueden darse tormentas fuertes que acumulan todas las lluvias en unos pocos días y llegan a niveles comparables o cercanos a los del invierno», indica Raquel Olalla Nieto, profesora en la Facultade de Ciencias del campus de Ourense e integrante del grupo de investigación Ephyslab.

Dominic Royé, especialista en climatología que trabaja en la Universidade de Santiago de Compostela, abunda en esta particularidad de junio, una especie de mes «bisagra»: «En junio podemos tener pocos días de precipitación pero hablamos de lluvias diferentes».

El riesgo de la erosión del terreno

La agresividad de la tormenta del domingo, acompañada de las distintas ráfagas de lluvia que llegaron en los días siguientes, también supone un problema para el terreno con su consiguiente degradación, especialmente en aquellas zonas golpeadas por quemas o incendios. «Que todo lo que cayó durante estos últimos días se concentrase en muy poco tiempo implica una dificultad añadida a la hora de gestionar los recursos hídricos, porque existen suelos que no pueden retener tanta agua de repente y también hay una erosión importante», apunta Royé.