«En cuatro años me cambié a tres países»

Cándida Andaluz Corujo
cándida andaluz OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

La ourensana Candela Valle dirige el departamento de comunicación de una empresa líder en Reino Unido

14 jun 2021 . Actualizado a las 00:08 h.

Candela Valle Silva nació en febrero de 1990 en Ourense y actualmente vive en Bedford, Inglaterra. Es gerente de I+D y Humanitario, Exportaciones, Comunicaciones y Ventas de Dunster House, una compañía de productos de madera para el jardín, líder del sector en Reino Unidos. Hace cuatro años que trabaja para esta empresa, aunque su periplo internacional es mucho más amplio.

Al acabar la carrera de Periodismo decidió ir al extranjero, tras terminar las últimas prácticas de la carrera. «No veía un futuro muy estable, la crisis coleaba y pensé que quizá la diferencia la podría hacer el idioma y la experiencia internacional. Me daba un poco de vértigo pero no quería anclarme. Entonces me enteré de las Becas Leonardo de la Diputación. Me fui a Belfast y he de reconocer que el ir con un grupo de gente, y tener apoyo, ayudó muchísimo. Con la beca estuve trabajando en un periódico por Internet, que me ofreció un contrato temporal para cubrir vacaciones», recuerda. Cuando la beca terminó regresó a Ourense, pero solo por un par de meses, al no ver futuro profesional. Así que volvió a Belfast. «No tenía trabajo, pero tenía amigos y conocía la ciudad (que, por cierto, me encanta) y pensé que sería más fácil buscarme la vida allí. El objetivo era encontrar cualquier trabajo para ser independiente económicamente y seguir mejorando el inglés para abrir más puertas. Estuve allí tres años y me enamoré completamente de la ciudad y de Irlanda. Trabajé en bastantes sitios, McDonalds, Zara, PwC, Concentrix... incluso trabajé en algunos de ellos al mismo tiempo», relata. Le salió un contrato en Ourense y regresó. De nuevo por unos meses: «Después de llegar, me rompí un ligamento y mientras me recuperaba recibí una oferta en comunicación en una empresa de Inglaterra. Estaban dispuestos a esperar a que me recuperara y me ofrecían casa de empresa mientras no encontrase dónde vivir, por lo que en cuanto pude dejar las muletas, hice las maletas y me compré un vuelo a Inglaterra», dice. Y así empezó a trabajar en Dunster House. «En esos poco menos de cuatro años cambié de país tres veces y de casa por lo menos siete... Con una maleta preparada para lo que viniera», subraya. Con la vida un poco mas asentada, Candela lleva las comunicaciones de Dunster House, pero también prepara los documentos necesarios para presentarla a los concursos de diferentes oenegés. «El año pasado ganamos dos y somos distribuidores oficiales de Oxfam y Unicef. Además, llevo el departamento de Exportaciones, donde trabajamos con clientes de diferentes países del mundo, tanto en Europa como fuera», añade. Y, entre tanto, vivió la época del Brexit y la pandemia. «Antes del covid solía quedar con amigos y bajaba mucho a Londres, pero sobre todo, viajaba. Es lo bueno de vivir cerca de Londres, ¡hay muchos aeropuertos! El año antes del covid creo que salí de Reino Unido todos los meses, viajes de fin de semana a casa o alguna escapada a algún otro país. Como en todos sitios, el covid ha cambiado todo radicalmente y llevar aquí tanto tiempo con pocas horas de luz y lluvia todo el invierno es bastante deprimente... Todo este tiempo lejos de tu familia y sin poder desconectar y ver a nadie fuera de casa o del trabajo... Es realmente duro. Las Navidades las pasamos aislados en casa, vimos a amigos solo desde la puerta, cuando fuimos dejando regalos para animarnos un poco los unos a los otros», explica.

Su periplo profesional y los cambios continuos que ha vivido hace que Candela no piense demasiado en planes de futuro, en volver a casa. «Pues la verdad es que intento no hacer muchos planes porque la vida cambia constantemente. Me acabo de comprar una casa con mi pareja y la estamos reformando, por lo que en principio y a pesar de que me gustaría, volver no es un plan inmediato. Además él es de Chipre y eso lo hace más complicado por el idioma, ¡pero nunca se sabe! El futuro estará donde haya más oportunidades profesionales y personales para los dos y donde podamos ver a nuestras familias con relativa facilidad, eso es primordial».

Y es que lo más echa de menos es a sus padres y a sus abuelos, a los que lleva un año sin ver. «Los echo muchísimo de menos. Antes intentaba ir cada mes o mes y poco, aunque solo fuera un fin de semana, pero llevo más de un año sin ir y mentalmente es duro. La comida también se echa de menos... ¡La empanada! Cuando podía ir me traía un par envasadas al vacío pero creo que esto se ha acabado con el Brexit». Ahora espera que regrese la normalidad que ya tiene en su vida personal para visitar Ourense.