Más de 45 años cocinando para alumnos de Maristas de Ourense

María Doallo Freire
María Doallo OURENSE

OURENSE CIUDAD

Miguel Villar

El cocinero del colegio ourensano Luis Viqueira se jubila: «Os nenos fannos vivir aos adultos»

12 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Luis Viqueira nació en Frades (A Coruña), exactamente en la pequeña aldea de Pazo de Galegos. Hasta allí le fue a buscar un profesor de la Escuela de Hostelería de Santiago, donde acababa de terminar sus estudios. «Eu estaba de vacacións na casa e apareceu alí para dicirme que buscaban unha persoa para facerse cargo da cociña do colexio Maristas de Ourense», recuerda. Tenía 19 años y, aunque ya había trabajado en el hotel de A Toxa y durante una pequeña temporada en Tarragona, Luis dice que seguía siendo un niño repleto de timidez y prudencia. Dijo que sí. Y no se ha movido de su puesto hasta hoy, cuando, 46 años más tarde, deja sus cuchillos para jubilarse. «Levo toda a vida rodeado de nenos e sei que os vou botar moitísimo de menos», cuenta, emocionado. «Os pequenos fannos vivir aos adultos, sempre dan moito máis do que piden, e é unha sorte ter coñecido a miles de rapaces en todos estes anos cos que desfrutei de momentos preciosos», añade. También con los internos, cuando llegó y Maristas tenía ese servicio: «Eu tamén estudei nun internado e paseino fatal sen a familia, así que aquí sentíame o irmán maior deses nenos e intentaba animalos en todo». Dice Luis que los niños le ayudaron a aprender sobre cocina. «Eles queren pratos bonitos e que saiban ben, logo ti metes as verduras de por medio. Cambiei moitos menús vendo as súas reaccións», explica. Aunque la comida estrella del comedor de Maristas fue siempre la pizza, casera y saludable, en esas mesas, pequeños y mayores, comen de todo, pescados, verduras, carnes y frutas. Muchas veces, gracias a los trucos de Luis.

En Ourense también conoció al que sigue siendo el amor de su vida, María Aguiar. Con ella tuvo a Patricia y a José Luis, que le han dado cuatro nietos hasta el momento. «Agardo que sexan moitos máis, a verdade», deja caer. A ellos planea dedicar todo su tiempo desde ahora, también a sus hermanos y a sus amigos. Y un buen hueco para la huerta: «Temos unha finquiña por Xinzo e coidala é algo que me relaxa moito». Pero no va a dejar de cocinar: «Gústame moitísimo, máis que comer». En su despedida, en la que no faltan las lágrimas y las muestras de cariño, Luis tiene las mejores palabras para sus compañeros. «Estar nesta casa todos estes anos foi moi fácil. Sempre tiven un equipo marabilloso traballando comigo, persoas espectaculares, e vounas extrañar cada día. E a toda familia Marista», termina. Aunque sabe que cada poco tocará una visita.